De política y mercados: ¿Qué es el primer mundo?
Martes 02 de Noviembre , 10:07A esta altura del siglo XXI mientras transitamos un 2010 ya medio viejo y cansado de tantos golpes anímicos recibidos de todos lados del continente, nos seguimos preguntando, qué es o dónde se sitúa el primer mundo, mirando de reojo al vecino.
Si partimos de la base de un poderío económico, que cada día es menos poderoso y más complicado en EEUU, puede ser. Si notamos el progreso del Norte en relación al nuestro, ya me entran las dudas, porque nuestra ciudad colindante que es San Diego, muy a pesar de su hermosura física, ya padece males mayores que van desde la inseguridad acentuada, hasta los “homeless” que pululan las calles cada día en mayor cantidad.
Los robos de carro, según “sus’ propias estadísticas, van en alarmante aumento y la higiene de la ciudad está en franca decadencia, basta con observar los ‘otrora’ limpios “freeways” y verlos rebosantes de basura en sus costados, desde San Isidro hasta la Jolla, claro, seguramente por falta de presupuesto, que se traduce en menos personal para hacer la limpieza pública, o el tema de la seguridad que hace una década era envidiable, también sufre los embates de la falta de dólares y hay menos policías en servicio, menos patrullas para vigilar la ciudad y a sus habitantes de “primer mundo”.
La desocupación en Estados Unidos también es digna de un análisis si la comparamos con la nuestra, porque parece ser, según estadísticas recientes, que ellos llevan la peor parte.
Todas estas dificultades se deben, en parte, a la iliquidez monetaria consabida que sufren las economías del mundo y a que los países insisten en querer aplicar “soluciones locales” a un problema económico de corte mundial, que requiere otro tratamiento, digamos más global, consciente y consensuado.
Está claro que seguimos viendo “la viga” en nuestros ojos, con los consabidos problemas que cargamos desde hace años en nuestra Latinoamérica, la diferencia y comparación odiosa, pero necesaria, se debe a esta división, cada día más virtual, de lo que es -o era- el primer mundo y lo que somos nosotros, los del Sur, que como decía el escritor Mario Benedetti, también existimos.
Charlas de café
Ya sabemos que todos somos buenos “para solucionar problemas” que otros no pueden, es común oír y participar en reuniones donde cada uno propone ‘la salida mágica’ a dificultades que no encuentran solución según nuestro prima particular.
Desde formar la mejor selección de fútbol de México, con o sin Chicharito, pasando por los problemas de seguridad, o el tratamiento que debemos darle a la relación con la iglesia, hasta la conducción de eventos como Tijuana Innovadora, porque ahora resulta que surgen acres críticos por doquier que lo hubiesen manejado de otra forma, la pregunta es… ¿por qué no lo hicieron “mucho antes” los que dicen “ahora” cómo se debe hacer? En fin, en materia de soluciones, “todos nos apuntamos”, pero las iniciativas pocos la encaran con la decisión y celeridad que requieren asuntos puntuales en nuestra querida frontera.
En cuestión de generación de empleos sucede algo parecido, me da la impresión que hay más críticos y analistas desde el ‘púlpito teórico’, que gente dispuesta a aportar soluciones inmediatas y viables.
Mandamos traer expertos de mercado que si bien dominan a la perfección un panorama global interesante, pocos son los que terminan aportando soluciones locales, precisamente por su carácter ‘externo’ a la hora de visualizar, analizar y proponer salidas ‘a la medida’ de nuestras necesidades urgentes y particulares.
De ahí los desaciertos a la hora de tomar decisiones ‘a la distancia’, como pudimos ver y padecer con la reciente restricción en el manejo de los dólares americanos o el famoso, discutido y rechazado Siave.
Trabajo, crecimiento y desarrollo
En nuestro país me gustaría oír mucho más las palabras trabajo, crecimiento y desarrollo que el odioso pero real vocablo ‘desocupación’.
En un año “caliente”, como el que vivimos y todos los que nos tocarán en breve a los ciudadanos de nuestro México, que no conocemos el “aburrimiento político”, ojalá y de una buena vez, los funcionarios dejaran de enojarse por las críticas que les hacen, revisen a fondo sus programas de gobierno, que éstos se traduzcan en más y mejores beneficios que en estridente retórica.
Que digan con claridad y veracidad, qué se puede lograr y qué no, en una tierra de trabajo y gente honrada como son la mayoría de pobladores en nuestro Estado y en una ciudad como Tijuana, que “se levanta” muy temprano, hace sus tareas, cumple sus obligaciones, palpita y sueña con un futuro más promisorio para su familia.
Porque si seguimos pensando en el fallido ‘primer mundo’ que continúa tambaleando y nos distraemos mirando ‘de costado’ al vecino, poco lograremos de nuestros sanos propósitos, seguramente.
El primer mundo queda en el trabajo, con menos corrupción (porque allá también hace aire), con planificación, seguridad y método desde cualquier lugar que uno ocupe dentro de la sociedad, con paciencia, entrega, convicción y apoyo incondicional a los más necesitados (ayuda, no dádivas), para aquellos que demorarán mucho más en alcanzar ese ansiado y prometido “primer mundo”.
Creer más en la palabra, pero que los hechos sustenten y patenticen lo prometido.
“Todo crecimiento requiere actividad. No hay desarrollo físico ni intelectual sin esfuerzo, y esfuerzo significa trabajo. El trabajo no es una maldición; es la prerrogativa de la inteligencia, el único recurso de la humanidad y la medida de la civilización”.
Calvin Coolidge
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