Enfoque: Simulación

Domingo 02 de Enero , 07:33

Cuán emotiva resultó la ceremonia que el domingo encabezó el alcalde de Tijuana Carlos Bustamante Anchondo, al recordar a los policías fallecidos en cumplimiento de su deber. Bustamante en el rito alusivo al Día Internacional del Policía, al pie de monumento erigido a esos héroes.

Según el boletín B-082 expedido por la Dirección de Comunicación Social, el alcalde Bustamante dijo en su discurso dijo: “Estamos aquí como testigos de lo irreparable que ha sido para esta ciudad la pérdida de vidas; acompañamos a las familias de los policías caídos, en el recuerdo y dolor que significó y que sigue afectando por la muerte de sus seres queridos”.

Cuánta razón tiene el alcalde al referirse a este tema; la muerte de ese medio centenar de uniformados es irreparable para sus compañeros, aunque mayormente para esas familias que –durante su campaña política--, el señor Bustamante prometió arropar.

Algunas viudas que se le acercaron durante el periodo proselitista, recibieron la promesa de recibir un empleo digno para mantener a sus huérfanos. Su actitud humanista no tenía precedentes al abrazar a las viudas para consolarlas pero sobre todo ofrecerles esperanza, algo que el ex alcalde Jorge Ramos fue incapaz de inyectarles.

En mayo de año pasado, en un evento con los integrantes de la Asociación Brazos Abiertos, el hoy alcalde compartió tamales y refrescos con viudas y huérfanos. La máxima petición de los deudos fue el conseguir un trabajo que les permitiera ofrecerles el sustento a esos niños que quedaron en la indefensión al fallecer su padre.

Algunas viudas se tocaron el corazón y elevaron su mirada al cielo con el ferviente deseo que Bustamante venciera en la contienda electoral de julio al panista Carlos Torres Torres, elegido del presidente Felipe Calderón. La fiesta se presentó la noche del 4 de julio al conocerse que Bustamante había derrotado a Carlos Torres en las urnas.

La esperanza se desbordó en el ánimo de todas esas viudas que depositaron su esperanza en el nuevo alcalde quien, un mes después de tomar posesión de su encargo, aún no tiene tiempo de reunirse con ellas para planear una estrategia.

Más allá de eso, a la conmemoración del Día Internacional del Policía, esas viudas y los huérfanos ni siquiera fueron invitados. Los familiares de los policías caídos en cumplimiento de su deber en Tijuana fueron ignorados.

El autor de esta columna platicó la tarde del domingo con las personas que encabezan los esfuerzos para ayudar a los deudos de los policías: la Secretaria de Seguridad Publica de la ciudad no tuvo la atención de invitarlos.

Tampoco la Dirección de Relaciones Publicas del Ayuntamiento tuvo el tino de invitar a los familiares de los policías muertos que –en este caso—son los mayormente afectados al perder el sustento de su hogar. De la misma manera llama la atención que Bustamante haya aludido a las familias de los policías “a quienes acompañaba”.

¿Cómo que acompañaba a personas que ni siquiera invitó?

Abuso.

La mañana del martes 28 de diciembre decenas de patrullas de la Policía Municipal protagonizaron una movilización impresionante desde el fraccionamiento Playas de Tijuana hasta la zona centro. Cualquier diría que los uniformados intentaban arrestar a un peligroso narcotraficante. El día había sido relativamente tranquilo y por ello la adrenalina de los policías alimentó su ánimo.

Era la una de la tarde y una decena de unidades policiacas interceptaron una camioneta Tundra color café, con placas del vecino estado de California, conducida por una simple ama de casa que –para esa hora—aun no se quitaba la pijama.

Los uniformados rodearon el vehículo y apuntaron sus armas en atención a las previsiones necesarias para el caso. Muchos de ellos se colocaron su pasamontañas y portaban sus chalecos antibalas. Los automovilistas y transeúntes se alarmaron ante tan extrema movilización policiaca.

Alarmados por su apariencia empijamada, los uniformados la condujeron a la delegación Playas de Tijuana donde fue recibida por la juez calificador Ana Isabel Rentería López, quien escuchó los argumentos de la parte señalada y de un sujeto mugriento que fue el responsable de tamaño operativo.

Resulta que la señora Flerida Serrano Moreno había comprado una lavadora usada al propietario del negocio Bazar Ordoñez que se encuentra en dicho fraccionamiento. Un día antes había cerrado el trato por una vieja lavadora, donde el dueño le dijo “que funcionaba a la perfección”.

El martes en la mañana se dio cuenta que había sido fraudeada porque la mentada lavadora no servía y decidió regresarla al negocio. La señora Flerida le dijo al llegar que necesitaba la devolución de su dinero y le pidió que bajara su lavadora de la camioneta pick up que tripulaba.

De mala gana, el sujeto le advirtió que no podía regresarle su dinero “porque ya se lo había gastado” y que le hiciera como quisiera. La discusión subió de tono hasta el punto que el descuidado sujeto le ofreció la oportunidad de llevarse “otra lavadora” que en realidad servía.

Ya con la nueva máquina encima de su camioneta, la señora Serrano intento iniciar la marcha, aunque aquel hombre la detuvo para decirle que necesitaba pagarle otros 115 dólares. Obvio que la reacción de la mujer resulto incontrolable y los insultos entre ambos resultan impublicables.

El caso es que la mujer emprendió la marcha y el tipejo abordo su vehículo para perseguirla. Mientras la seguía a distancia, el comerciante utilizo su teléfono celular para alertar a la policía que hombres armados le habían robado una lavadora y que tripulaban una camioneta Tundra, café, con placas de California.

La juez Rentería se ubicó en un brete al escuchar el testimonio de una mujer justificadamente indignada con un sujeto abusivo que además de timarla fue capaz de manipular a la policía municipal y además salirse con la suya. Resulta que el dueño de Bazar Ordoñez se quedó con las dos lavadoras y con el dinero de doña Flerida.

Además, este rufián le advirtió que la demandaría ante la Agencia del Ministerio Público del Fuero Común por el delito de robo.

Aquí caben algunas reflexiones: en primer lugar está muy claro que una mujer ataviada con su pijama fue capaz de movilizar a las corporaciones policiacas, aunque cabe el ingrediente de la exagerada información proporcionada por el dueño del negocio dedicado a timar gente.

También habrá que resaltar las lagunas en la ley que permiten que sujetos como el dueño de Bazar Ordoñez cometan abusos con toda impunidad y ni siquiera los castiguen por manipular a su antojo a los policías.

Feliz año.

A todos los lectores de Enfoque les deseamos todo género de bendiciones, salud y prosperidad durante todo el año 2011. La intención es superar el mito que el año que inicia será “muy difícil”. Aunque sea difícil la actitud que asumamos nos permitirá ubicarnos en un estrato de mejoría que nos permitirá afrontar las dificultades de mejor manera.

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Comentarios: jflores@uniradio.com





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