Guillotina
Lunes 18 de Julio , 12:41Intoxicado por el alcohol y mareado por el poder, Isidro Olvera Becerra, subdirector de Planeación de Tránsito Municipal fue detenido la madrugada del viernes por elementos de la Policía Estatal Preventiva.
Luego de una corretiza vial, Isidro Olvera, conocido como el Yiyo, fue interceptado absolutamente beodo en su camioneta sin placas de circulación y con sirena policiaca abierta. Dicen los policías estatales que el Yiyo amenazo con cesarlos.
Y es que las ínfulas de el Yiyo se basan en su relación con el diputado priista Carlos Murguía Mejía, un político serio que espontáneamente recomendó al Yiyo para que trabajara en el actual Ayuntamiento. El propio Yiyo así lo pregona.
También dice que su interés era despachar como secretario en la Delegación de La Mesa, aunque el ex director de Tránsito Municipal Carlos Tamez León, lo convenció para que aceptara la subdirección de una dependencia que encabeza Bernardo Sánchez Ríos, el Colorado. No hay duda que el señor Tamez sabe lo redituable del puesto.
Choferes que a diario transitan por el Boulevard 2000 afirman que don Isidro Olvera firmo la autorización para que la empresa Altisa prestara el servicio en esa ruta. Ellos sospechan que el Yiyo y el Colorado comparten beneficios; Por eso, ambos, andan felices. También Carlos Luna Herrera luce una sonrisa de oreja a oreja. La alegría es evidentemente compartida.
Quien no se midió en su festejo fue Isidro Olvera, quien fue detenido borrachito la madrugada del viernes. Y no se trata de satanizar la embriaguez del Yiyo. Beber alcohol no es delito, aunque sí lo es conducir briago y darse a la fuga en un vehículo sin matrícula y con sirena policiaca abierta.
Apenas trascendió el arresto y la consignación de Olvera, comenzó a repiquetear el teléfono de Cicuta. Personas que laboran dentro de esa dependencia, aseguran que el director Sánchez Ríos (el Colorado), utiliza a Olvera para firmar las reasignaciones de placas de circulación.
Los permisos recuperados por la autoridad, mas de 400, fueron repartidos entre igual número de solicitantes aunque –desde luego—este gesto no fue gratuito. El Colorado descubrió que todos esos permisos no fueron renovados porque en realidad pertenecían a influyentes personajes de la administración panista que utilizaban nombres ficticios en los documentos.
Ninguno de ellos acudió a solicitar la renovación de su permiso y por ello el Colorado tuvo la oportunidad de recuperarlos. En ese momento calculo la cantidad de dinero que obtendría por revender esos permisos. Si los ponía a la venta en 8 mil dólares, esos 400 permisos arrojarían 3 millones 200 mil dólares. ¡Claro que valía la pena repartir!
Por eso Sánchez Ríos instruyo a Isidro Olvera para que se encargara de firmar los permisos reasignados. Si lo hacía de esa manera, los reflectores apuntarían hacia el Yiyo, un joven practicante de la fiesta, asiduo a un bar que opera sobre la recta de la Chapultepec y acostumbrado a reventar la fiesta en la Zona Norte de Tijuana. El Yiyo era el ideal.
Por eso el Colorado lamenta el fulminante cese del Yiyo, anunciado el fin de semana por el alcalde de Tijuana Carlos Bustamante Anchondo, quien asegura que este tipo de funcionarios no son dignos de pertenecer a su administración.
El funcionario involucrado en este escándalo, no merece trabajar en un gobierno donde la decencia y la legalidad son el sello de la casa.
Sin embargo, algunos ciudadanos comunes se preguntan porque Bustamante no ha destituido a Miguel Ángel Chaidez, secretario de la juventud, quien alimenta la impunidad al interceder por la reapertura de un taller de carrocería y pintura que atenta contra el medio ambiente y funciona sin permiso de la autoridad. A Chaidez no le ha molestado ni con una mirada.
Bustamante no ha cesado a Gustavo Huerta Martínez, actual secretario de seguridad Publica de Tijuana, a quien la Procuraduría de Derechos Humanos tiene ubicado como torturador. La PDH tiene casos perfectamente documentados sobre los excesos de Huerta desde la pasada administración. El alcalde nunca reprimió a su secretario de seguridad por el escándalo de los policías que impunemente se divirtieron con una bailarina a cambio de dejar libre a un vendedor de droga al menudeo. El responsable directo es Huerta y sigue en el cargo.
El alcalde nunca se ha referido al incidente de Liliana Sevilla, coordinadora de asesores, quien fue detenida (dicen asegurada) al encontrarse en casa de un policía ligado a un grupo delictivo. Este oficial policiaco fue después asesinado.
Bustamante levanta los hombros ante este hecho y la señora Sevilla se mantiene campante en su cargo. Si existiera congruencia con la destitución de Olvera Becerra, está claro que Bustamante debió haber cesado a mas funcionarios, porque no se vale que a unos los proteja y a otros los satanice. Esto se dice sin que el columnista conozca a Isidro Olvera Becerra, alias el Yiyo. Ah, un dato adicional: Olvera no esconde su parentesco con un alto ejecutivo del Grupo Caliente… es su suegro.
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