Opinión Legal

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Lic. Oscar Díaz

No todo lo que brilla es oro

8 Diciembre 2015

Por: Óscar Díaz

Cuando escucho a la gente comentar acerca de los candidatos independientes me acuerdo de ese viejo dicho que dice:¨Aquél que se está ahogando se agarra de lo que sea¨.

Durante muchos años el pueblo mexicano ha estado sometido a la venia de sus partidos políticos y a las destrezas o limitaciones de sus figuras y liderazgos, sin importar si estos son aptos o no para los puestos que desempeñan. Muchos funcionarios han ejercido cargos públicos en todo el país de una manera improvisada y sin merito alguno, por el simple hecho de ser amigo o pariente de alguien ¨importante¨.

Este fenómeno además lo encontramos presente en cada administración pública de México, en todos los municipios y entidades federativas del país, desde Quintana Roo hasta nuestra Baja California el denominador común ha sido durante muchos años la corrupción y la transa, el amiguismo y el compadrazgo, la ineptitud y la mediocridad, las obras de ocasión y las políticas públicas improvisadas. Claro está que no todo en la historia de la política mexicana ha sido malo, pues hemos contado con grandes figuras en este oficio, sin embargo han sido casos aislados que la sociedad hoy en día ya no recuerda.

Hoy el pueblo simplemente cataloga a todos los ¨políticos¨ como corruptos; los mete a todos en el cajón del sastre y los etiqueta como iguales. El mexicano promedio no sabe ni logra distinguir entre buenos y malos, y ante su falta de pericia para la distinción le es más fácil opinar de los ¨políticos¨ de manera generalizada, y es por ello que ganado a pulso hoy el imaginario colectivo simplemente ubica a todos los “políticos” a sus partidos como la representación más fiel y exacta de la viva corrupción.

Pertenecer a un partido político tiene una connotación negativa y casi genera un desprestigio instantáneo, lo cual se ha convertido en un caldo de cultivo para el descontento social y ha permitido que hoy en día los candidatos independientes parezcan una luz milagrosa al final del túnel de la corrupción, sin embargo pensar bajo esa premisa tan simple es muy peligroso y probablemente igual o más perjudicial que lo primero.

En ese contexto han llegado los candidatos independientes a México, y la gente los percibe como los nuevos salvadores, como si ellos fueran a traer verdaderamente el fallido ¨Mexican Moment¨. Al menos esa es la percepción actual, y en política como en muchas otras cosas percepción es igual a realidad. El hecho de que los candidatos independientes no pertenezcan a ningún partido político no los hace buenos en automático, pero es innegable que si les genera una connotación positiva, pues con el simple hecho de no pertenecer a un partido el pueblo les concede credibilidad y muy probablemente una oportunidad.

Sin embargo la sociedad debe comprender que no solo por el hecho de ser independiente un candidato es bueno y viceversa. Un independiente también puede ser corrupto o responder a intereses particulares o de grupos.

No todo lo ¨independiente¨ es bueno, ni todo lo bueno es ¨independiente¨, por ende la valoración debe ser casuística, y para ello recuerden que con independencia del partido político al que pertenezca un candidato, o incluso para el caso de los candidatos independiente o sin partido, no todo lo que brilla es oro.

* El autor es abogado litigante, titular de la Firma LegalDIAZ GOMEZ ABOGADOS, egresado de la UABC, con Maestría en Derecho Constitucional y con Especialidad en Derecho Civil, Mercantil y Familiar.

firma@diazgomezabogados.com.mx

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