Opinión Legal

Opinión Legal

Lic. Oscar Díaz

Lo que no se ha dicho

20 Enero 2016

Se ha dicho mucho ya acerca de la recaptura de El Chapo, pero no todo, existen muchos otros temas tabú en relación al suceso que aún a estas alturas del análisis están a la vista de todos pero que nadie comenta.

Muchos analistas y columnistas políticos han reseñado ya de una y mil formas la recaptura de El Chapo Guzmán, así como las implicaciones y las consecuencias del evento y la subsecuente novela, yo no quiero hablarles de eso, yo quiero compartirles una reflexión acerca de otros temas relacionados con el panorama de este asunto, y para ello déjenme llevarlos en un pequeño viaje de exploración por el contexto previo, para finalmente compartirles mi análisis al respecto.

En los hechos, más allá de estar frente a una obligación de recaptura, el gobierno federal desde hace muchos meses antes se encontraba frente a una debacle popular, por muchas razones diferentes, todas ella relacionadas con temas de corrupción. La imagen del Presidente Peña y la de su gobierno habían venido cayendo en popularidad cual si se tratara de un vil precipicio, donde no existía ni cómo ni de dónde agarrarse.

Antes de la controversial recaptura la impopularidad del primer mandatario era multifactorial, y casi en ninguno de esos factores el Presidente podía influir en forma directa para ejercer un control sobre ellos, por lo que de alguna manera su suerte había quedado un tanto a la deriva, solo prendida de aquellos mensajes institucionales verbales y no verbales, que de manera cotidiana intentaban salvar la percepción de eficacia y trabajo en relación a su gobierno. Pero el trabajo cotidiano de todos los actores del gobierno no alcanzaba, y por ende era obvio que se requería a la de “ya” un acontecimiento lo suficientemente trascendental como para dar un golpe de timón y detener la caída.

El Presidente no podía influir en el precio del petróleo, ni en la devaluación del peso frente a un dólar, así como tampoco en cambiar la historia de los 43 de Ayotzinapa, ni las de la casa blanca, Tlatlaya o Malinalco, entre otras cosas, ¿qué era entonces lo que si dependía del gobierno federal?, si, pensó usted bien, la recaptura de El Chapo.

Lo que en un principio resulto una desgracia se convirtió en una oportunidad para salir del bache, reposicionar al gobierno y darle un giro a la historia. Dejar de ser el malo para convertirse de nuevo en el bueno.

Hasta ahí todo iba bien, era comprensible que el discurso de una hipotética recaptura se utilizara para intentar salir de la mala racha, esto de acuerdo con las “mejores prácticas” utilizadas cotidianamente en la mercadotecnia política gubernamental, sin embargo, de acuerdo a como se ha venido desarrollando la historia tal parece que estamos ante la presencia de una gran estrategia mercadológica que utiliza un “storytelling” sofisticado, mismo que busca dolosamente construir un relato de manera paulatina y que al parecer empezó mucho antes de que nos hicieran participes a los ciudadanos.

Resulta que la historia de la recaptura nos la han venido dosificando. Todos los días leemos en la prensa una nueva noticia relacionada con el caso de El Chapo. Primero que Kate seria testigo, ahora que no, que más bien está siendo investigada por lavado de dinero. Cada día hay un nuevo posicionamiento del gobierno y nos complementan una parte de la historia. A ratos dejan que la historia la difundan los periodistas, a ratos permiten que la discutan los analistas, y a otros ratos la siguen escribiendo desde Los Pinos.

No creo que se trate de una cortina de humo como muchos piensan, dado que con esta historia difícilmente se pudieran esconder debajo del tapete los otros grandes temas que están marcando negativamente la agenda pública de México, pero sí creo que el gobierno federal tiene la firme intención de hacer de esto la construcción de un relato que alcance para varias semanas o meses de discurso, con la finalidad de tomar un respiro en los temas que se discuten cotidianamente y mejorar la percepción de la población. Es lógico, el gobierno no va a desaprovechar un logro semejante solamente diciendo que lo atrapo y ya, sino que va a exprimir el relato lo más posible y a estirar los hechos durante todo el tiempo que pueda, mientras las circunstancias lo permitan.

Además, véanlo ustedes, todo el mundo habla de El Chapo pero ¿por qué nadie habla de los métodos de investigación del gobierno?, ¿no se supone que fue el propio gobierno el que tras una larga investigación obtuvo información de inteligencia en relación con la ubicación de Guzmán Loera y su relación con la actriz?, entonces, ¿un Juez autorizo previamente la intervención de comunicaciones privadas para ello?, ¿qué tan autentica y honesta es la versión oficial de la recaptura?

Está claro que la detención del capo es positiva, pero resulta serlo más para el gobierno que para la sociedad, en la calle no cambia nada, pero si en la percepción de gobernabilidad, eficacia y liderazgo de Peña Nieto, quien la intenta capitalizar.

No hay por qué ser ingenuos, esta historia empezó mucho antes de que nosotros supiéramos, va a continuar durante algún tiempo y terminará cuando al gobierno simplemente ya no le sirva.

P. D. Aunque ahora que lo pienso… creo que está durando poco el gusto, ¿sabe usted por qué?, si, pensó usted bien, por el caso con el que no contaban, el de Moreira.

* El autor es abogado litigante, titular de la Firma Legal DÍAZ GÓMEZ ABOGADOS, egresado de la UABC, con Maestría en Derecho Constitucional y con Especialidad en Derecho Civil, Mercantil y Familiar. Actualmente conduce “Opinión Legal”, programa de televisión de difusión legal, opinión, crítica y debate, que se transmite todos los martes de 8 a 9 de la noche por Utv157.

firma@diazgomezabogados.com.mx

Los comentarios en las notas son responsabilidad de quien los emite. Participa responsablemente y denuncia los comentarios inapropiados. Los comentarios ofensivos o que sean denunciados por los usuarios se eliminarán de inmediato.