Opinión Legal

Opinión Legal

Lic. Oscar Díaz

Marihuana: La nueva reforma corta

27 Abril 2016

Por: Lic. Oscar Díaz *

Ya lo indicaba en ésta columna hace unos meses, justo a inicios de año, donde argumentaba que el tema de la marihuana se convertiría en uno de los más importantes del 2016.

El año pasado la Suprema Corte mexicana resolvió una controversia legal en la que otorgó un amparo a un grupo de ciudadanos que solicitaban dicha protección constitucional a sus derechos de autodeterminación y consumo de la hierba, no solamente para usos medicinales sino también para fines lúdicos, o lo que es lo mismo, fines recreativos, es decir, consumirla por el solo gusto de hacerlo.

A raíz de esa decisión judicial tan controversial para muchos y justa para otros el gobierno ejecutivo federal no tuvo de otra –al parecer- más que organizar una serie de foros a nivel nacional, cinco para ser precisos, en los que convoco a distintos especialistas en el tema para enriquecer las aportaciones y comprender cuales deberían de ser los lineamientos a seguir para una política pública más moderna de criterio en cuanto al tratamiento del problema. De esos foros donde se discutió de todo con relación a la marihuana ahora tenemos que hace unos días atrás, en una ceremonia de conclusiones el Presidente Peña a firmado y presentado después al Senado de la República una iniciativa de ley donde se realizan modificaciones a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal, misma en la que aparentemente se recogen las ideas en las que hubo consenso –y que ahora legitiman la iniciativa presidencial-, aquellas ideas en las que la mayoría estuvo de acuerdo en tales foros y sobre las que no hay tanto que discutir, ni mucho que perder.

No obstante ello hay que analizar y entender varias cosas, en primer término hay que observar que la política de combate a las drogas ha sido un completo fracaso, no solo en México sino en gran parte del mundo, y que para el gobierno mexicano ya es de alguna manera insostenible seguir la lucha cuando hay otros países, entre ellos Estados Unidos, donde la producción y el consumo es legal. En algunos Estados del país vecino han ajustado sus ideas desde hace ya algunos años, empezando despacio a realizar varios cambios en cuanto a la lucha contra la marihuana y su conceptualización. Ahora Estados Unidos, sabedor del gran mercado de consumidores que tiene pretende arrebatarles el negocio a aquellos productores e introductores que se hacen millonarios a costa de la prohibición. Sin duda que la regulación de la sustancia permite su control, establecer su precio, supervisar su contenido y cobrar impuestos por las operaciones de comercialización, además claro de ayudar a enfermos.

Tal vez suena muy sensato y correcto ese discurso de “combatir al narcotráfico” pero en los hechos la corrupción y la impunidad nunca lo han permitido de verdad. Y es que en algún momento se olvidó que un combate puede tener muchos frentes, no solo se trata de acudir al campo de batalla a pelear cuerpo a cuerpo, sino de planear y ejecutar estrategias integrales e inteligentes desde la trinchera.

Por ello el “timing” de los amparistas me parece súper atinado, casi hasta sospechoso, y la resolución de la Corte muy predecible y cómoda para el ejecutivo de acuerdo con la inercia de criterio que se viene difundiendo desde hace muchos años pero que en México es difícil explicar a la población. Aunque el gobierno haya sabido antes que era necesario plantearlo, hacerlo en solitario desde la presidencia era una locura en materia electoral dado el conservadurismo mental de los mexicanos, era casi como pegarse por gusto un disparo en el pie, y es por eso que ahora tenerlo que hacer con la mejor disposición porque además las circunstancias lo obligan es una salida mágica tipo “Houdini” para introducir el cambio reduciendo su costo político, mismo que ya de alguna manera asumió en gran parte la Suprema Corte.

En ese tenor, los cambios que sucedan en el país con el tema de la marihuana tienen que ser integrales e inteligentes, completos y exhaustivos, no tímidos ni cortos; sin embargo, en la nueva iniciativa de ley del Presidente solo se privilegia estos últimos. En ella se habla del uso medicinal y terapéutico de la cannabis, así como de su investigación, se aumenta el gramaje que se le permite portar a una persona, que antes era de solo 5 gramos y que ahora subiría a 28, y también se destaca la inmediata excarcelación que habría de aquellas personas que se encuentran purgando una pena en algún centro de readaptación social por haber portado más de 5 gramos pero menos de 28, esto sin duda hace mucha lógica dado que la cantidad permitida de cinco gramos era casi lo mismo que criminalizar el consumo y porque además ayuda a la despresurización de las cárceles. Esas partes de la iniciativa son todas positivas y bien recibidas, lo malo e hipócrita es lo que se sabe también necesario y urgente pero se deja afuera.

Y es que a saber, incongruentemente seguiríamos sin resolver el tema de la producción, dado que no estaría permitido en la ley sembrarla pero si consumirla y portarla, ahora incluso hasta en 28 gramos, quintuplicando prácticamente la cantidad permitida pero cerrando los ojos al tema de cómo la siguen adquiriendo los consumidores, inobservado con ello el criterio constitucional determinado por la Suprema Corte y dejando de respetar los derechos que tienen todos los mexicanos de auto producir y consumir la planta o sus derivados, además de que continuaría la prohibición y con ello también los ríos de sangre mexicanos bajo la lógica del combate frontal, ya ampliamente reconocido públicamente como fracasado.

Un cambio de tal magnitud a una política pública que ha costado tantas vidas y que ha dejado tantas muertes debe darse con el mínimo respeto a los mexicanos, y si ya se dieron cuenta de los errores cometidos y los quieren enmendar no será a través de pequeños “pasitos de bebé” como se solucionen las cosas, sino por medio de un rediseño integral y congruente que conlleve liderazgo.

Es probable que esa sea la intención al final del túnel y que solo se quiera dividir el costo político con otra fuerza partidista que necesite de esa bandera, alguien a quien no le cueste política y electoralmente introducir los elementos faltantes, alguien a quien más bien le sumen, en fin, ya veremos en los próximos días.

Creo que las condiciones están dadas y son inmejorables, háganlo ahora o paguen ese otro costo mañana con más vidas de mexicanos, total…

*El autor es abogado litigante y analista político, titular de la Firma Legal DIAZ GOMEZ ABOGADOS, egresado de la UABC, con Maestría en Derecho Constitucional y con Especialidad en Derecho Civil, Mercantil y Familiar. Actualmente conduce “Opinión Legal”, programa de televisión de difusión legal, opinión, critica y debate, que se transmite todos los martes de 8 a 9 de la noche por Utv, canal 157.

Los comentarios en las notas son responsabilidad de quien los emite. Participa responsablemente y denuncia los comentarios inapropiados. Los comentarios ofensivos o que sean denunciados por los usuarios se eliminarán de inmediato.