Opinión Legal

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Lic. Oscar Díaz

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La cínica administración del drama migratorio

20 Julio 2016

Por: Lic. Oscar Díaz

El fenómeno de la migración en México es mucho más complejo de lo que se ve y mucho más grave de lo que se juzga.

El tema es delicado y urgente de atender pero a muchos pareciera no importarles tanto, casi como si no existiera, como si fuera un problema al margen de otros más relevantes a su criterio, algo a lo que simplemente deberíamos de terminar de acostumbrarnos. El Gobierno Federal hace como que “hace algo” pero al final la sola apariencia no alcanza a darle una salida adecuada al asunto, se requiere una política diseñada a la medida para atender esta crisis humanitaria tanto nacional como continental que termina transitando por nuestro territorio con miras al país vecino del norte.

Nadie puede negar que hay un desfase tremendo entre lo que dicen las leyes migratorias y en materia de derechos humanos de nuestro país y la realidad que viven cientos de migrantes centroamericanos que intentan ingresar a México y cruzarlo en busca de mejores oportunidades de vida. Para estos pobres hombres y mujeres las letras de la ley son un adorno mientras están en tránsito, pareciera que nadie cumple las reglas a su favor y por el contrario bajo ellas los criminalizan y atacan. Tienen muchos derechos teóricos pero ninguno practico.

Nuestra ubicación geográfica en Tijuana nos obliga a ser más interesados e involucrados con este tema, reconozco que el COLEF está haciendo un gran esfuerzo por difundir información al respecto y por seguir estudiando, comprendiendo y formando profesionales especializados en él, pero más allá de este organismo ¿qué están haciendo las instituciones encargadas de convivir con el problema para reducirlo en lugar de solo adminístralo?, y por administrar el problema me refiero a seguir sobrellevando el caso, a patear el bote hacia adelante, incluso a hacer leyes migratorias de primer mundo inaplicándolas en la práctica. Esto último tiene que ver más con el tema de avanzar en la percepción y no en la sustancia.

La migración tiene muchos ángulos, por una parte efectivamente tenemos el tema de los centroamericanos que atraviesan México sufriendo todo tipo de atropellos y violaciones a sus derechos humanos, este es un foco rojo en el que debemos mejorar y erradicar muchas practicas pero que aparentemente no importa tanto atender mientras al gobierno norteamericano no le moleste –como en el caso de los menores migrantes- y nos jale las orejas a manera de correctivo. Pareciera que el mensaje dijera: ¿quieren llegar?, háganle como puedan, si les pasa algo ustedes se lo buscaron. Es una manera muy tenebrosa de disuadir para desincentivar el tránsito por el patio trasero.

Por otra parte tenemos a los migrantes mexicanos que también buscan llegar al norte, estos tal vez no sufran tanto en el camino como los primeros pero aun así representan una realidad de nuestras condiciones en México, la gente se va por que no tiene calidad de vida. Además estos terminan siendo un baluarte nacional a través de sus remesas, un tema que incluso merece su propio análisis.

Otro fenómeno es el de los deportados que se quedan en Tijuana y que se deciden a permanecer, a ellos es necesarios integrarlos a la sociedad local de manera productiva y hasta donde tengo entendido no existe un solo esfuerzo de programa o de política pública en este tema.

En lo particular en Tijuana convivimos mucho con esta parte del drama migrante y para solucionarlo necesitamos un diseño a modo y una solución diferente. Si nosotros tenemos que solventar el problema de deportados más que otros Estados y ciudades del país justo es que atendamos el asunto de acuerdo a un protocolo especial pero también con recursos especialmente destinados para ello. Lo que es de Cesar al Cesar y lo que es de Dios a Dios. Algo así como el Fondo económico con el que cuenta la Ciudad de México por ser víctima circunstancial de todas las marchas y protestas del resto del país al gobierno central, aplicada en este caso por analogía.

Dos son los principales factores que llevan a la gente a salir de sus lugares de origen y buscar un mejor lugar donde asentarse: la inseguridad que genera la violencia entre la que están y las necesidades que se tienen en la pobreza en que viven. La motivación que surge a partir de esa problemática incluso hizo crecer a Tijuana y convertirá en lo que ahora es, un fiel retrato de la diversidad cultural y de la migración nacional e internacional, suena congruente que Tijuana viera más por este tema que la vio nacer y crecer.

Tener una autoridad migratoria que aplique las leyes y respete los derechos humanos a plenitud sería un primer avance pero ni siquiera esa sería la solución, es necesario adecuar nuestras normas, reconocer las distintas caras de la migración y con ello diseñar y aplicar políticas públicas de vanguardia que en realidad combatan la corrupción que permea alrededor de los migrantes y que paleen de fondo la controversia, de manera que no continuemos simplemente administrando de manera cínica el drama y en su lugar empecemos realmente a resolver el problema.

 

El autor es abogado litigante y analista político, titular de la Firma Legal DIAZ GOMEZ ABOGADOS, egresado de la UABC, con Maestría en Derecho Constitucional y con Especialidad en Derecho Civil, Mercantil y Familiar. Actualmente conduce “Opinión Legal”, programa de televisión de difusión legal y de opinión que se transmite todos los martes de 8 a 9 de la noche por Utv, canal 157.

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