Opinión Legal

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Lic. Oscar Díaz

Cuando la intolerancia viste de oveja

14 Septiembre 2016

Por: Lic. Oscar Díaz*

¿Defender a la familia?, claro, por supuesto, ¿quién podría estar en contra de esa noble causa?, si se tratara de una guerra todos quisieran estar de este lado porque es muy poderoso tener una causa correcta,  a menos que en realidad se trate de una frase de consigna seleccionada para disfrazar la intolerancia y la discriminación, donde la nobleza sea una pantalla, en donde se confundan muchos de sus simpatizantes por su ambigúes y en donde quepan diferentes causas para aglutinar voluntades y esfuerzos.

Lo que en realidad dice esta marcha cuando pregona “hay que defender a la familia” es “hay que atacar y coartar la posibilidad de que existan matrimonios homosexuales porque para nosotros esa no es una familia”, pero eso es políticamente incorrecto y no se atreven a decirlo abiertamente porque es una postura que tiene una connotación negativa que les puede perjudicar, y tan consiente están de ello sus promotores que han seleccionado intencionalmente una frase de campaña que les permita decir lo mismo pero de manera positiva, aunque mucho más hipócrita y escondida, para no parecer tan intolerantes ante la comunidad. La estrategia desarrollada en el juego de palabras que utilizan cuando según ellos no atacan sino defienden deja ver en claro que incluso todo el tiempo han estado consientes del mensaje detrás de su discurso, pero que han decidido esconderlo estratégicamente detrás de otro que suene a lo mismo y les genere los resultados prospectados sin verse como los malos de la película. Cuidan sus palabras pues, porque si atacan más abiertamente a los gays la sociedad los rechazaría más fácilmente, es mejor parecer unos héroes que defienden a unos tiranos que atacan, aunque al final de cuentas eso es justamente lo que están haciendo.

Los manifestantes tienen todo el derecho a opinar y expresar libremente sus maneras de pensar y de sentir, eso no está en discusión, y por supuesto tienen derecho a marchar y a que los demás sean tolerantes con todo ello, sin embargo, gran parte del problema ocurre cuando muchas de sus consignas pretenden poner de nuevo sobre la mesa de discusión un tema que no es negociable y que ya ha sido definido por nuestra Suprema Corte de Justicia: el matrimonio debe ser igualitario y su finalidad no es la procreación, finalmente es un contrato civil, mismo que tras una revisión sustantiva se identificó por la Suprema Corte como mal diseñado por la legislación y mal conceptuado por la población, redefiniendo así con una visión derecho humanista la esencia de este tipo de contratos.

Entiendo que muchas personas puedan ver al matrimonio civil como algo tradicional, algo que siempre había sido igual, solamente entre un hombre y una mujer, y entiendo que les guste conservar la parte romántica de ello en exclusividad, pero esa tradición se construyó y se prolongó en franca violación a derechos sustantivos y hoy se ha advertido. Los contratos civiles pueden y deben ser entre cualesquier personas sin importar su género, y están regulados por el derecho y las leyes del hombre, no las de Dios, por ende, llamar a una marcha para debatirlo es una discusión estéril que no tiene que ver con la suma de voluntades a favor o en contra del tema sino con la legalidad que lo sostiene.

Ahora bien, sin defender a Peña Nieto pues además de que no me interesa hacerlo considero que por muchos motivos es indefendible, hay que reconocer que la iniciativa de ley presentada por él solo recoge lo que ya había definido la Suprema Corte, por eso me prenden los focos rojos cuando observo que los promotores de la marcha son tan insistentes en atacar la “iniciativa de Peña”, manipulando la información y pegándole con adhesivo al individuo una iniciativa que obviamente tiene muchas voluntades en contra. ¿Un clavo más rumbo al 2018 para Peña y para el PRI?, no lo sé, tal vez habría que preguntárselo a la iglesia católica y al yunque panista, por que sin duda este Frente Nacional trae producción, trae organización y no es espontaneo. Por cierto, ¿qué demonios está haciendo la iglesia metida en la política?, ahora incluso de manera abierta y descarada, de veras que a este gobierno ya todo mundo lo midió y le calculo la distancia.

Existen muchas variantes del término “familia”, ésta en realidad puede estar integrada por muchas personas parientes o no combinadas,  por esta razón la ley no define a la familia, por que un grupo familiar tiene una amplitud y unas características muy diferentes de caso a caso. Luego entonces ese discurso de “defender a la familia” está claro que intenta defender a una familia “tradicional” integrada por una madre, un padre y los hijos, un modelo ciertamente natural de organización social e idóneo para procurar la procreación y la perpetuación de la especie pero que nada tiene que ver con la exclusividad de la acepción ni con el matrimonio civil o con los gays.

Entiendo también que muchas personas han defendido legítimamente sus ideas en esta marcha, y repito, están en su derecho de hacerlo, las que me preocupan son aquellas que se han involucrado víctimas de la ambigüedad del discurso y en defensa de lo que a todas luces parece una noble causa.

Este “Frente Nacional” es un lobo que viste piel de oveja y que mezcla verdades con interpretaciones desviadas para disfrazar su intolerancia.   

*El autor es analista político y abogado litigante, titular de la Firma Legal DIAZ GOMEZ ABOGADOS, egresado de la UABC, con Maestría en Derecho Constitucional y con Especialidad en Derecho Civil, Mercantil y Familiar.

 

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