Opinión Legal

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Lic. Oscar Díaz

¿Deberíamos estar armados?

12 Octubre 2016

Por: Lic. Oscar Díaz*

Muchos mexicanos discuten hoy este cuestionamiento a raíz de la puntada del Senador panista Jorge Luis Preciado que anunciaba hace unos días la presentación de una iniciativa de ley al Congreso en búsqueda de que podamos estar armados en el país, no solo en nuestro domicilio  sino también en vehículos y establecimientos comerciales. Los argumentos campechanos del Senador para fundamentar su iniciativa son básicamente dos: garantizar la legítima defensa y disuadir la delincuencia ante la posibilidad de encontrar resistencia en la ciudadanía hasta ahora desprotegida.

Si tomáramos en serio el tema bien valdría la pena hacer un análisis concienzudo al respecto, podríamos analizar el ¿por qué es casi imposible conseguir un arma si nuestra Constitución y las leyes de la materia lo permiten?, ¿por qué parece una simulación más que una realidad la posibilidad de tener armas en los domicilios particulares para defensa personal o tramitar un permiso de acuerdo a la peligrosidad o vulnerabilidad de ciertas actividades o profesiones?, ¿cuál es la lógica de la política de restricción?

Parte de esa lógica atiende a tiempos pasados en los cuales se quería evitar armar a la población para a su vez evitar empoderarla con la fuerza de las balas, evitando así también posibles revoluciones, acopio de armas y levantamientos armados, y bien valdría la pena analizar y debatir si esa debe ser una lógica que además persista en la actualidad aunque por otros motivos. Dos cosas son muy claras en el tema: el país de hoy no es el de ayer, y las razones por las cuales las armas han estado históricamente restringidas a la población mexicana tienen más que ver con un tema de auto subsistencia gubernamental que con cualquier otra cosa. El gobierno no evita que las armas nos lleguen fácilmente a las manos para así protegernos o evitar más violencia en el país, esa es una ganancia colateral, pero fundamentalmente esa restricción es para auto protegerse.

También es muy claro que con todo y eso el horno no está para bollos, hoy tenemos delincuencia organizada por todo el territorio nacional que de por sí ya tiene un fácil acceso a las armas de alto poder, ¿que sería si pudieran adquirirse aún con mayor facilidad y aquí mismo?, los delincuentes también son mexicanos y por ende podrían tramitar sus propios permisos para armas ¿no?, en el México corrupto que tenemos todo se vale.

Es un tema polémico por sí solo, causa revuelo, divide, polariza y emociona para bien o para mal, y justamente eso es lo que sabe y persigue este Senador. Más allá del cortísimo futuro de ésta propuesta lo que al panista le interesa es conseguir protagonismo, pero lo hace de una manera muy irresponsable, como quien le enseña un dulce a un niño que se está muriendo de hambre.

Por años hemos visto que en los Estados Unidos han luchado con este tema que para ellos es endémico, seguido nos enteramos de tragedias masivas sucedidas en lugares públicos o en escuelas estadounidenses por algún loco o fundamentalista que decidió levantarse a matar ese día, y muy a pesar ello hasta ahora no han podido restringir las armas debido a los poderes facticos y económicos que hay atrás de ellas, ¿eso quisiéramos aquí?

Una propuesta tan equivocada, populista y demagógica como ésta no alcanzaría notoriedad si no fuera por las condiciones del México actual, este caldo de cultivo para la violencia y la inseguridad que nos envuelve y nos perjudica a todos al ser uno de los países más violentos, corruptos e impunes en el mundo entero.

Aprobar una propuesta así y por los motivos equivocados seria justamente aceptar por necesidad la idea de un estado fallido, sería decirles a los ciudadanos “no los podemos defender, háganlo ustedes mismos”.

Esta iniciativa como tal nunca verá la luz del día, lo cual de hecho ni siquiera es su verdadero objetivo, y el que sí lo es ya está en curso, pero vaya que es peligroso jugar con estos temas porque nunca se sabe que vuelo vayan a tomar las cosas, y ante una sociedad tan lastimada como la mexicana con los temas de violencia e inseguridad hay que tener mucho cuidado porque dice un dicho que “aquel que se está ahogando hasta de un clavo hirviendo se aferra”.

*El autor es analista político y abogado litigante, titular de la Firma LegalDIAZ GOMEZ ABOGADOS, egresado de la UABC, con Maestría en Derecho Constitucional y con Especialidad en Derecho Civil, Mercantil y Familiar.

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