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Regresa piezas robadas de Pompeya, piensa que maldición la persigue

Una turista canadiense regresó las piezas robadas que durante 15 años le han traído desgracias a su vida.

por Agencias

14/10/2020 08:43 / Uniradio Informa / Curioso / Actualizado al 17/02/2023

Agencias.- Una turista canadiense regresó las piezas robadas que durante 15 años le han traído desgracias a su vida y la de sus seres queridos, luego de que se llevara consigo dos fragmentos de mosaico, dos trozos de un ánfora y otro de una pared de una domus de Pompeya, la antigua ciudad sepultada por la explosión del Vesubio, en Italia.

Nicole robó las piezas arqueológicas cuando tenía 21 años, y desde entonces ha padecido dos cánceres de pecho y atravesado constantes problemas económicos, razón por la que envió una carta y los objetos robados a una agencia de viajes, disculpándose por lo sucedido.

"Solo quiero deshacerme de la maldición que ha caído sobre mí y mi familia. Lo siento mucho, un día volveré a vuestro hermoso país para disculparme en persona. La mala suerte se ha cebado conmigo. No quiero transmitírsela a mis hijos. Perdonadme, he aprendido la lección", escribió la turista ignorando que también cometió un delito contra el patrimonio.

Pero esta no es la única confesión que alimentan el extraño mito que rodea a la antigua ciudad de Pompeya; similar a la que aseguraba que una calamidad caería sobre quien se atreviera a abrir la tumba de Tutankamón, el niño faraón que accedió al trono a los ocho años. Existen otros dos testimonios que han encendido la llama de la leyenda:

"Devolvemos estos restos que mi mujer y yo nos llevamos mientras visitábamos Pompeya en 2005. Los cogimos sin pensar en el dolor y sufrimiento que estas pobres almas experimentaron durante la erupción del Vesubio y la terrible muerte que tuvieron. Lo sentimos y, por favor, perdonadnos por haber tomado esa terrible decisión", narraron Alastair y Kimberly G, otros turistas canadienses.

Se dice que Amedeo Maiuri, arqueólogo y director del yacimiento hasta 1961, presagió que una maldición caería sobre todo aquel que robase alguna pieza de Pompeya. El robo de piezas y el consecuente arrepentimiento a través de una carta son un fenómeno tan habitual en la antigua ciudad romana que hasta hace unos años se organizó una exposición con el título de “Lo que me llevo de Pompeya”.

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