Columnas

Lectura obligada, los partidos políticos

En lugar de descalificarlos, urge contribuir a modernizar los partidos.
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Me saldré un poco de la macro y microeconomía acostumbrada para comentar acerca de un artículo en la revista Letras Libres del mes de septiembre llamada "La Remodelación de los Partidos Políticos".

Dicho artículo es de Raudel Ávila Solís egresado del Colegio de México de la Licenciatura en Relaciones Internacionales con Maestría en Inglaterra para mejores señas.

El autor nos lanza una provocadora pregunta relacionada con el porqué ninguno de los partidos opositores a MORENA aprovechó la oportunidad en lo que va del sexenio de la 4T para reinventarse o rediseñar su futuro.

El autor asegura que este asunto no va por allí, ya que en México perder elecciones es un negocio. Se gana más con la inercia que los mantiene a flote o coloquialmente, la millonada de recursos públicos que reciben más los que se acumulan por debajo de la mesa.

Si a esto le sumamos el reparto de posiciones, curules y demás, no hay grandes incentivos al menos en las cúpulas para cambiar y hacer más confiable su labor, que la tienen contra viento y marea los partidos políticos.

Sin duda un buen repaso de porqué estamos como estamos en un momento coyuntural en el que se ha idealizado al ciudadano y satanizado a los partidos que, en algunos casos, operan más como franquicias donde manda un solo cacique.

Las ONG's, los independientes, algunos intelectuales, han idealizado a los ciudadanos, lo cual es cierto a costillas o menos preciando el quehacer de los partidos. Lo interesante es que Raudel hace algunas propuestas que vale la pena comentar para revalorar sus actuaciones.

De entrada, hay que mejorar la calidad de la democracia interna y de esta nadie se escapa, ni MORENA que está en el poder, ya que ninguno ha trabajado nuevos mecanismos de elección confiables a la fecha.

Tómbolas, encuestas, dedazo, opacidad para seleccionar buenos cuadros, vaya retroceso, no es por allí y menos dejarlo en manos de la dirigencia.

 Otra propuesta va ligada al arraigo local a que haya mayor deliberación pública, más foros abiertos en atención a la problemática local y regional.

Vínculo con la sociedad civil es otra asignatura pendiente si realmente se desea atraer gente nueva a los círculos políticos.

El reclutamiento y responsabilidad del militante, la famosa escuela de cuadros hay que revivirla y de nuevo hacernos la pregunta ¿Cómo se educa y se forma un político?

El reto es que los partidos regresen a su papel de socializadores y promotores de la convivencia, así como a la educación cívica, a la formación y deliberación publica acerca de su inmediato futuro el 2024 y lo que siga.

El autor sostiene que remodelar el sistema de partidos es posible, probable y necesario. En lugar de descalificarlos, urge contribuir a modernizarlos a fin de dejar atrás el esquema de liderazgos carismáticos y populistas.

Hay que replantear los incentivos, que los hay, para que sean creíbles y más competitivos como instituciones de interés público. Hay en el mundo experiencias exitosas de partidos que modernizaron sus estructuras internas a fin de ganar elecciones.

No olvidemos que los partidos políticos a diferencia de los candidatos llamados ciudadanos ofrecen certidumbre ideológica, plataformas de gobierno, disciplina institucional, en los procedimientos parlamentarios y cuando hay solidez reglas fijas.

Haríamos bien en contribuir con nuestro granito de arena en la modernización del sistema de partidos.

HE DIXI.