Desempleo en Chile, los desafíos que agudizó un virus
SANTIAGO (Notimex).- Lo advirtió el presidente Sebastián Piñera en un mensaje a la nación desde La Moneda: la crisis económica que se cierne sobre Chile, consecuencia de la pandemia de coronavirus, es la más grave de los últimos 90 años y bajará las cortinas en muchos lugares.
La clase media y los sectores más vulnerables serán quienes resulten más golpeados, advirtió el mandatario, para luego solicitar la reincorporación progresiva a sus espacios de trabajo a los servidores públicos de su administración.
“Porque son esenciales para cuidar a nuestros niños, proteger a nuestros adultos mayores, ayudar a los que viven con una discapacidad, proteger a las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, aliviar la vida de los que viven en la pobreza, en campamentos o en situación de calle.
“Facilitar la marcha de las micro, pequeñas y medianas empresas y, en general, contribuir a mejorar la vida de todos los que necesitan del Estado, los que necesitan de los servicios públicos y que son la inmensa mayoría de los chilenos”, justificó Piñera.
Aunque excluye a los funcionarios que pertenezcan a grupos vulnerables ante la enfermedad, la medida ha sido rechazada por los trabajadores, que la consideran imprudente por exponer a los servidores a contagios de COVID-19, en un momento en que Chile aparece como uno de los países más afectados de Latinoamérica por la enfermedad.
De acuerdo con el Ministerio de Salud, Chile acumula 10 mil 832 casos de COVID-19 y 147 personas fallecidas por el virus, con la Región Metropolitana concentrando el 53.4 por ciento del total nacional.
El lunes 20 de abril, líderes de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) de Chile exigieron con pancartas frente a La Moneda que no sean los trabajadores del país quienes absorban las dificultades de la enfermedad.
“Piñera, presidente de los empresarios, y el costo lo pagan los trabajadores”, decía una de ellas. Los manifestantes fueron arrestados por elementos de Carabineros y trasladados a la primera comisaría de Santiago.
El presidente, además, localizó la crisis económica y la pandemia de coronavirus como dos de los tres factores que han golpeado más duramente al país en los últimos meses. El tercero es, para él, la violencia registrada en las calles desde el 18 de octubre de 2019.
Violencia, dijo. No obstante que a las protestas las ha unificado un reclamo amplio de transformación económica y social con conciencia sobre los últimos 30 años de la vida nacional, que ha sido orientada por el neoliberalismo prefigurado en la Universidad de Chicago.
Protestas que exigen una nueva constitución, conscientes de que la actual carta magna fue ratificada durante la dictadura militar; que demandan un nuevo pacto social más solidario y que por primera vez en la historia del país desde la conquista española se integre al Estado las identidades indígenas.
Protestas cuyo discurso es creativo y se manifiesta al tanto de la historia de Chile y sus arraigadas desigualdades. Protestas a las que el presidente calificó de violencia y factor de la crisis.
Incrementos en los despidos
Entre enero y marzo de 2020, 748 mil 179 personas han sido despedidas en Chile, reportó el Ministerio de Trabajo y Previsión Social. María José Zaldívar, titular de la dependencia, presentó entonces cifras de los impactos de la crisis sanitaria en el empleo del país. Al menos 56 mil 986 empresas han optado por suspender contratos de sus trabajadores para evitar despidos.
Eso da oportunidad a 786 mil 790 trabajadores de acceder a las prestaciones del seguro de cesantía sin perder los beneficios de la relación laboral, como la antigüedad y el derecho a vacaciones, detalló el Ministerio del Trabajo.
Además, las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) registran un total de dos mil 270 solicitudes de empleados en casas particulares para acogerse a la suspensión de contrato, que en este caso opera con cargo a los fondos de indemnización.
En marzo de 2020 hubo un aumento del 38 por ciento en cartas de despido, con relación al mismo mes de 2019, relató Zaldívar, mientras que entre enero y marzo de 2020 el aumento comparado con el mismo periodo del año anterior alcanza un 11 por ciento.
La causal de despido definida como vencimiento de plazo registró un incremento, lo que puede explicarse porque no se están renovando los contratos a plazo fijo ante la incertidumbre económica desatada por la enfermedad, detalló la dependencia.
El vencimiento de plazo como causal de despido registró en marzo un aumento del 44 por ciento en relación con el mismo mes de 2019.
Zaldívar señaló que la causal de despido por caso fortuito o fuerza mayor está prohibida si se argumenta como motivo para aplicarla el COVID-19.
La actividad de alojamiento y servicio tuvo un incremento en sus despidos durante marzo del 94 por ciento en relación con el mismo mes del año pasado, reveló el Ministerio del Trabajo. La construcción, en tanto, presentó un aumento del 41.5 por ciento bajo el mismo criterio.
Las actividades menos afectadas son las profesionales y científicas, y las financieras y de seguros, las cuales muestran facilidades para realizarse a distancia, distinguió el Ministerio.
Además, aunque las grandes empresas suelen concentrar la mayor cifra de despidos, en marzo de 2020 se registraron los mayores incrementos en las empresas pequeñas y las medianas, con un 54 y un 46 por ciento de aumento con relación al mismo mes del año anterior, respectivamente.
“Quiero reforzar el llamado a todas las empresas a recurrir a los despidos sólo como última medida. Cada despido implica sufrimiento y carencias en las familias, y esto se agudiza dado que las opciones laborales para buscar otro trabajo se ven reducidas debido a la crisis que enfrenta el país”, reconoció la ministra.
“Debemos ser solidarios y empáticos como sociedad. Quizás muchas empresas verán reducidas sus ganancias, pero ahora es el momento de apoyarnos y salir unidos de esta crisis”.
Una síntesis en el Paseo Ahumada
Durante la dictadura de Augusto Pinochet, en 1983, el poeta Enrique Lihn publicó un poemario, 'El Paseo Ahumada'.
El Paseo Ahumada es una calzada en Santiago que une la avenida Alameda, la más importante de la capital, con la Plaza de Armas, que alberga entre otras cosas la Catedral Metropolitana.
Presumido como expresión de modernidad por el gobierno pinochetista, que lo inauguró en 1977, el paseo concentraba ya en aquellos años multitudes de comerciantes informales para sobrellevar los aprietos económicos. Esta realidad, incómoda para la verdad oficial, fue la que cronicó el poeta en los versos de su libro.
“Mi Canto particular (que te interprete, pingüino), producto de la recesión y de otras restricciones/ Soy un cantante limitado, un minusválido de la canción/ Canto General al Paseo Ahumada/ Canto General de esta toma parcial de la naturaleza muriente de Santiago”, escribió entonces, de paso burlándose de la reverencialidad en la poesía de Pablo Neruda.
A las promesas de prosperidad de Chile las desmienten los testimonios de sus calles, donde también hoy, 37 años después de Lihn, abundan los inmigrantes haitianos vendiendo baratijas de plástico para sumar una luca, los músicos callejeros, los merolicos, los comediantes populares que reiteran los chistes pronto para que la audiencia se aburra, se vaya, se renueve y caigan nuevas aportaciones económicas.
Estas, las clases medias y vulnerables, son las que se verán más golpeadas por la crisis económica del coronavirus, reconoció en La Moneda el presidente Piñera, uno de los empresarios millonarios más ricos del país.
“Se ha proclamado tácitamente el derecho a la mendicidad universal/ Odiaos los unos a los otros”, vaticinaba en aquel ayer Enrique Lihn.