Sexoservidoras de TJ; entre obligación y supervivencia ante Covid-19
-Aumentan personas en condición de calle en Zona Norte, así como venta de artículos robados.
Por: Octavio Fabela
TIJUANA.- Uno de los sectores prácticamente olvidados en la pandemia, ha sido el de las trabajadoras sexuales, quienes quedaron a merced de sus padrotes, mismos que les han impedido cesar con sus actividades, indicó el antropólogo Víctor Clark Alfaro.
El experto manifestó que, si bien un 60 por ciento de las mujeres que se dedican al sexo servicio dejaron de laborar por la contingencia del Covid-19 y el consecuente cierre de bares en los que se encontraban, el otro 40% continúa en las calles, en primera instancia porque los proxenetas les exigen seguir ahí.
Sin embargo, algunas de ellas, reconoció, se quedan por "decisión propia", pues la necesidad de percibir un ingreso las orilla a no dejar de mantenerse a la espera de clientes.
De esto último, Clark Alfaro destacó que el 80% de la afluencia de clientes se redujo por el coronavirus, pero el 20% restante sigue buscando de este servicio, a pesar de los riesgos que ello implica, ya que por la misma naturaleza del oficio es imposible que exista un distanciamiento social.
Asimismo, consideró que los hoteles que suelen ser el espacio para esta actividad tampoco han de contar con todas las medidas sanitarias prudentes, lo que eleva el peligro de ser contagiados.
Todo esto derivó en una crítica del antropólogo al servicio médico de la ciudad, al que calificó de "irresponsable", ya que en toda esta contingencia no ha elaborado una campaña estratégica para dicha población vulnerable, cerrando sus oficinas y dejándolas prácticamente a su suerte.
En otro orden de ideas, indicó que en la Zona Norte se ha registrado un incremento de personas en condición de calle, incluso se registran casos no vistos en el pasado.
A la par de esto, mencionó, las ventas de artículos robados parecen también haber aumentado, lo que sería un indicativo de incremento de robos en los alrededores, los cuales tienen el objetivo de conseguir objetos que les permitan a las personas en condición de calle tener recurso, ya sea para alimento, o bien, sus habituales dosis de estupefacientes.
La venta de drogas, añadió el experto, ha mantenido un precio fijo incluso durante la pandemia, con una dosis mínima de "crystal" en 50 pesos, lo que significa que, a pesar de la contingencia, las sustancias ilícitas continúan con un amplio mercado y producción.