Fallece el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal
Por Mario Bravo Soria
México (NTX).— A causa de daños renales y cardiacos, el reconocido poeta Ernesto Cardenal Martínez (Granada, Nicaragua, 20 de enero de 1925 - Managua, Nicaragua, 01 de marzo de 2020) falleció este domingo en la capital de Nicaragua, después de varios días en los cuales estuvo internado en un hospital de aquella ciudad centroamericana.
Ernesto Cardenal ha sido uno de los mejores poetas del siglo XX latinoamericano, vinculando su escritura —principalmente— a sucesos políticos de su país natal, tales como la Revolución Sandinista que en julio del año 1979 derrocó al dictador Anastasio Somoza Debayle.
Cardenal apoyó incansablemente la transformación en su país, tal como lo expresó en su libro intitulado Canto Nacional (1972), escrito desde el cual evocaba la mítica figura de Augusto César Sandino, revolucionario nicaragüense que luchó contra la invasión de Estados Unidos al país centroamericano, esto durante la primera mitad del siglo XX.
En aquel texto, Cardenal escribió la siguiente frase, bella poéticamente y también por su potencia política:
A desalambrar.
Levántense todos, también los muertos.
Esta es la tierra de mi canto.
Pero en su andar por este mundo no solamente se dedicó a ser poeta, sino que también estuvo vinculado a la vida religiosa; durante el año 1965 fue ordenado sacerdote. Su oficio poético, más la necesidad de traducir en el formato de un poema aquello que él miraba y sentía como injusticias en su natal Nicaragua, mezclado ello con su quehacer religioso, le valió ser merecedor de una reprimenda pública hecha por Juan Pablo II durante su visita a aquel país en 1983.
Cardenal estuvo siempre del lado de los desposeídos, por ello incursionó con vehemencia en el movimiento conocido como Teología de la Liberación, el cual sacudió gran parte del aparato católico en América latina. Poeta de altos vuelos, militante comprometido con las causas de los sectores populares tanto en Nicaragua como en el resto de América latina, tras su muerte deja un legado de enorme coherencia entre el pensar, el decir y el hacer, elementos que casi nunca van de la mano entre los poetas e intelectuales.