'La Fénix' libra su más dura pelea: por la vida 'normal'
CIUDAD DE MÉXICO, (EL UNIVERSAL).- En casi siete años como boxeadora, Alejandra Ayala disfrutó el triunfo en 14 batallas, pero su victoria más grande, la más reciente, fue abajo del ring, donde venció el acecho de la muerte, después de una dura pelea que el destino puso en su camino.
"No me arrepiento de haber sido boxeadora", dice tajante la púgil nacida en la Ciudad de México, pero que radica en Tijuana, lugar donde abrazó el pugilismo y se enamoró de él.
Le dicen "La Fénix", y tal como esa mítica ave, se levantó de un coma inducido que la paralizó durante 10 días. Desde entonces, libra una batalla para volver a hacer una vida cercana a la normalidad. Lo está logrando.
La noche del viernes 13 de mayo marcó para siempre a la mujer de 33 años de edad que buscaba convertirse en campeona mundial. Reto para el que viajó miles de kilómetros, hasta la arena Hydro de Glasgow, Escocia, donde se midió con Hannah Rankin. Hoy se cumplen cinco meses de aquel día.
El sueño de la mexicana se esfumó en el décimo episodio, cuando la escocesa finiquitó la pelea por la vía del nocaut técnico, con un sólido golpe que derribó a Ayala. Mientras la esquina de Rankin celebraba, Alejandra era trasladada a un hospital, donde los médicos la intervinieron quirúrgicamente tras el diagnóstico de un hematoma subdural.
Hoy, la vida de Alejandra transcurre en un vaivén de terapias mentales y físicas.
"Mucha física y de lenguaje, son mis principales actividades", comparte, en entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL Deportes. "El médico me pidió que estuviera un año sin trabajar".
Volver a la normalidad es el reto, y cuesta mucho. Casi olvidó cómo manejar un auto y cocinar, "pero soy feliz, porque puedo seguir adelante. No extraño el boxeo, porque lo tengo presente en mi vida.
Toda mi gente está involucrada en este medio. Tal vez, sólo extraño poder estar más activa con mis boxeadores".
Del pugilismo, había planeado retirarse este año. Lo hizo de la forma menos agradable, "pero estoy agradecida", porque fue como volver a nacer.