Marcha por el 8M en Hermosillo
Por Mónica Miranda
Hermosillo.- El poder de convocatoria de la marcha-caravana en conmemoración por el Día Internacional de la Mujer rompió expectativas este martes, en Hermosillo.
El contingente que se aglutinó sobre la calle Rosales, frente a las escalinatas de la Universidad de Sonora, a las 5 de la tarde, era incontable.
La mancha morada se hizo presente en las principales calles de la capital sonorense, con carteles al cielo en memoria de la mujeres que perdieron la vida víctimas de feminicidio, algunos de ellos en homenaje a Marisol Cuadras, de Guaymas.
La unión por la lucha al respeto de los derechos de las mujeres, la igualdad, el cese a los feminicidios y violencia de género se notó, luego de dos años en pausa por el confinamiento de la pandemia, en este 2022 se retomaron las acciones y las manifestaciones cobraron fuerza.
“No estás sola, ni una más, ni una asesinada más, me cuidan mis amigas, no la Policía, las niñas no se tocan, mamá, créele a tu hija, no son muertas, son asesinadas, Marisol no murió, el Estado se la llevó”, fueron las consignas entonadas por las manifestantes.
Sin incidentes mayores, salvo una ventana rota y pintas en el recinto del Poder Judicial del Estado y el Congreso Local, donde concluyó la marcha, además del derrumbe de cámaras de vigilancia, se desarrolló la protesta por el 8M este año.
Intentan abrir acceso principal, pero cortina de metal impidió el paso, en estos momentos ya se percibe tranquilo y manifestantes terminan de retirarse.
📹: Mónica Miranda pic.twitter.com/DT9z507PQx
— UniradioNoticias (@uniradionoticia) March 9, 2022
Madres con sus hijas, familias de víctimas de feminicidios, hermanas, tías y amigas de mujeres violentadas de diferentes colectivos y grupos sociales apoyaron la causa, y durante los posicionamientos, familiares en llanto contaron la historia por la que este día no pudieron quedarse en casa y decidieron salir a las calles a exigir justicia.
Esta vez, los colectivos organizadores abrieron un espacio de expresión para que las víctimas de abuso sexual, violencia y feminicidios hicieran uso de la voz y compartieran, como una forma de desahogo, su caso, acto con el que dio fin este movimiento replicado en distintos estados del país.