Internacional

Someten a juicio a hombre por ocultar homosexualidad a su esposa

Javier se define como bisexual y hace público su caso con el objetivo de promover una reforma legal que impida que este tipo de acusaciones se repitan
Uniradio Informa 20-10-2020

ESPAÑA.- Javier Villalta se define como bisexual y hace público su caso con el objetivo de promover una reforma legal que impida que este tipo de acusaciones procedan a juicio en situaciones semejantes. Por su parte, su ahora exesposa pide que se anule su matrimonio y una indemnización de 10.000 euros, con el argumento de que Javier siempre fue homosexual y de ella haberlo subido no hubiera aceptado casarse con él. 

 

 

Javier Villalta lleva ya varios días esperando a que la justicia decida si debe indemnizar a su exmujer por supuestamente haberle ocultado su homosexualidad "deliberadamente" antes de casarse. Ella le ha demandado y ha decidido iniciar un procedimiento civil para obtener la nulidad matrimonial nueve años después de pactar el divorcio de mutuo acuerdo. Argumentando que sufrió un “daño moral causado” dado que creyó haberse casado con una persona heterosexual.

 

De acuerdo con información elDiario.es, Villalta no llego a declarar el día de su juicio. Sin embargo, a expuesto que lo que le esta ocurriendo es una injusticia. 

 

“Me parece increíble que me haya tenido que sentar en un juzgado en el siglo XXI en España por este motivo. Es un juicio moral y público a mi orientación sexual que parece que acaba retratándome como un estafador. Es estigmatizante", declaró.

 

Según el relato de la mujer, un tiempo después del divorcio, Villalta le contó que su orientación sexual había cambiado, pero posteriormente "dos amigos íntimos del entorno del demandado le confesaron que conocían su homosexualidad desde su infancia" y que había mantenido una relación estable con otro hombre desde la juventud "hasta inclusive después del matrimonio". Este hombre "se lo corroboró" después por teléfono y declaró en el juicio.

 

La demandante alega que Villalta le ocultó "deliberadamente" su orientación antes de casarse, que se trató de "un engaño intencionado" y que "de haber tenido conocimiento" de ello "no hubiera prestado su consentimiento para contraer matrimonio". El hombre, sin embargo, explica que su conciencia en el momento de casarse era "plenamente heterosexual" y que lo hizo "enamorado y convencido". Antes del matrimonio, dice, mantuvo relaciones con mujeres y "alguna experiencia con hombres", pero fue con el tiempo, una vez divorciado, cuando se replanteó su sexualidad, y niega la supuesta relación estable a la que alude la demanda.

 

El proceso de nulidad

 

El procedimiento civil iniciado por la exmujer de Villalta está recogido en el artículo 73 del Código Civil, que regula la nulidad del matrimonio. Este implica la invalidación de este y, en la práctica, viene a suponer que no ha existido ni tiene efecto alguno. La norma prevé varios motivos por los que puede declararse nulo un matrimonio, entre ellos el utilizado en la demanda: que se celebre "por error en la identidad de la persona del otro contrayente o en aquellas cualidades personales que, por su entidad, hubieren sido determinantes de la prestación del consentimiento". 

 

"Que te demanden por homosexual y que en la práctica lo equiparen incluso con enfermedades es muy grave, es patologizante. Es, además, un ataque a la intimidad y privacidad de cualquiera", razona Villalta, que insiste en que "el mensaje de esta demanda es 'ojo a quién quieres y cómo quieres, que puedes tener problemas". Por otro lado, apunta a que su orientación sexual "en ningún caso" afectó a la relación con su exmujer, con la que estuvo cinco años, en ninguno de sus planos.

 

En la demanda, la mujer alude a que el divorcio le conllevo "un gran rechazo social" y le "hundió física y psicológicamente". Añade, además, que llegaron a despedirle de su trabajo "dada la influencia del demandado en la empresa empleadora". Una afirmación que Villalta "desmiente rotundamente" en su contestación, además de reiterar que esas circunstancias que rodearon al divorcio "quedaron finiquitadas por el convenio firmado" y la tramitación de mutuo acuerdo. 

 

Desde la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ponen el foco en que el juicio demuestra "cómo la bisexualidad sigue siendo una orientación invisibilizada". Pero, además, "tiene un toque claramente moral en el que en ningún momento se plantea que la sexualidad es algo abierto y diverso, que hay un amplio abanico y que cada persona puede ir evolucionando", sostiene su portavoz, Mar Ortega.

 

Para la también excoordinadora de Lambda, colectivo LGTBI de Valencia, "es absurdo cuestionar si alguien ha dicho a la persona con la que está si es bisexual" cuando todavía hoy "hay muchas personas que no son conscientes de su orientación hasta que han pasado un montón de años o tienen dudas. La sexualidad evoluciona a lo largo de la vida, hay momentos en los que puedes considerarte una cosa y otros otra y eso hay que respetarlo".

 

Un debate de fondo sobre el matrimonio

 

El caso de Javier no es único, pero Charo Alises, abogada especializada en derechos LGTBI, apunta a que las nulidades en el ámbito civil "son muy infrecuentes" y asegura que "son más propias del ámbito canónico", es decir, que se pida la nulidad eclesiástica. Sin embargo, el también jurista y trabajador en el ámbito de los derechos humanos ha querido hacer pública su situación con el objetivo de impulsar una reforma legal que impida que esta circunstancia sea de nuevo usada para llevar a alguien ante el juez.

 

Su exmujer relata en la demanda que "presuntamente el demandado utilizó a la demandante como refugio social que solapara totalmente su verdadera condición sexual". Villalta descarta que eso ocurriera en su caso, pero sí enfatiza que es lo que puede pasarles a muchas otras personas homosexuales o bisexuales porque "la religión y la sociedad no les ha permitido tener en su vida una sexualidad sana y pública". "Yo creo que la jurisprudencia debe evolucionar, no es algo admisible", añade.

 

Ante todo, Villalta ha recibido el apoyo público de numerosas asociaciones y representantes de la política valenciana. "Nadie debería ser obligado a declarar sobre su orientación sexual", ha dicho la vicepresidenta de la Generalitat valenciana y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, Mónica Oltra, que ha insistido en que "es hora de que algunos preceptos como pueda ser la nulidad en los procesos matrimoniales se revisen a la luz de la Constitución y los derechos fundamentales", teniendo en cuenta que el Código Civil data de 1889. Oltra ha apelado a evaluar la interpretación de estos preceptos "que se han quedado bastante obsoletos" porque "las relaciones familiares e incluso el derecho matrimonial han avanzado muchísimo" y hay figuras "como el divorcio que no existían en ese momento, donde la nulidad era la única manera de disolver el vínculo".

 

A este marco de fondo apela el Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba e investigador especializado en igualdad de género, Octavio Salazar, que, más allá del caso concreto, considera "muy interesante y complejo" el debate que destapa. "En el fondo, lo que está latiendo aquí es cómo el Derecho sigue lastrado por una concepción muy heteronormativa de la realidad y tremendamente estática de lo que pueden ser las opciones, la identidad y los deseos sexuales de alguien y en una determinada idea del matrimonio y de las relaciones personales. Seguimos siendo deudores de ese sistema, a pesar de que a estas alturas del siglo XXI, debería ser superado y establecer otros paradigmas diferentes". En su opinión, es algo "extemporáneo" y que abre la puerta a "debatir si los márgenes del matrimonio se nos han quedado estrechos".

 

En este sentido, el constitucionalista considera que, más allá de "lo que pueda haber de discriminación por la identidad sexual del sujeto", el caso "nos pone delante la cuestión de definir en otros términos el matrimonio". En general, explica, se trata de un contrato mediante el que se regula un modelo determinado de convivencia con sus derechos y obligaciones, "pero no debería exigir el derecho de que haya unos determinados vínculos, deseos u opciones sexuales". Salazar plantea que "el Derecho no es nadie para entrar a juzgar cuál es el vínculo entre dos personas que deciden firmar ese contrato" porque "si ese argumento lo llevamos al absurdo podríamos estar pidiendo esto por cualquier hecho que hubiéramos silenciado o hecho invisible".

 

Por ello, para el jurista es importante "superar esa misma idea de contrato de matrimonio y establecer un modelo de convivencia en forma de pacto más amplio, por ejemplo, dos amigos o personas que conviven y desean llegar a un acuerdo y darle una cobertura jurídica". De ser así, añade, "dejaría de tener sentido cuáles son las opciones, deseos o vida íntima que alguien ha decidido llevar".

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