¿Cómo iniciar un negocio de jardinería?
Todos tenemos algún hobby y como todo pasatiempo muchas veces le dedicamos tantas horas y dinero que nos convertimos en aficionados.
Y es en ese punto en donde encontramos que muchas personas han encontrado en su pasatiempo la posibilidad de desarrollar un negocio, y es que podemos decir que sería un escenario casi perfecto poder generar ingresos desarrollando aquello que amamos y disfrutamos hacer.
En este sentido, la jardinería no es la excepción, así como hay muchas personas que disfrutan de pasar tiempo al aire libre, de tener contacto con la naturaleza y de contar con el privilegio de cuidar un ser vivo y observar su desarrollo; hay muchas otras que les gusta disfrutar del resultado, pero no del proceso o simplemente no cuentan con el tiempo necesario.
Y aquí es donde podemos ver la veta comercial de nuestro hobby y ayudar a cubrir las necesidades de otras personas con nuestros conocimientos y experiencias.
Pero en este artículo hablaremos específicamente de la jardinería y en cómo podemos convertir lo que comenzó como una afición en un negocio rentable y de tiempo completo, porque este proceso implica un análisis interno que va más allá de contar con herramientas como el wiro o la podadora, por nombrar ejemplos.
Es un rubro en que hay gran demanda y no es fácil encontrar un jardinero realmente capacitado y con los conocimientos adecuados para ayudarnos en la difícil tarea de darle vida a todos los rincones de nuestra casa, tanto en el exterior como en el interior.
La modernidad nos trajo como consecuencia, entre otras cosas, la reducción de los espacios verdes o al aire libre, por eso es creciente la demanda de muchas personas que buscan ayuda para ambientar y crear espacios de naturaleza, aunque sean reducidos.
Por eso, aquí vamos a comentar y detallar los pasos a seguir y aquellas cosas y herramientas necesarias para tener en cuenta al momento de iniciar la jardinería como negocio.
¿Qué se necesita para poner un negocio de jardinería?
Cuando hablamos de jardines nos referimos a la infinidad de opciones que encontramos en todos los ámbitos, desde una casa, pasando por un colegio y terminando en una oficina.
Teniendo en cuenta lo antes dicho, podemos notar que todos los diseños y las tareas serán diferentes y deberán adaptarse indefectiblemente a cada espacio en el que elijamos trabajar, ya sean parcelas pequeñas al aire libre, balcones llenos de macetas floridas o habitaciones reducidas donde hay aprovechar cada rayo de sol.
Por lo general las tareas de jardinería no terminan en el momento de la tarea realizada, sino que también tienen que ver con el mantenimiento, y esto quiere decir con el riego, la poda en la época correcta, el trasplante para cambio de macetas, etc. En fin, con todo lo que se relaciona a que el espacio no solo este lindo, sino que también esté saludable y desarrollándose correctamente.
Pero sin más, veamos el paso a paso que te ofrecemos para que puedas dar inicio a tu propio negocio sin morir en el intento.
Primer paso: Interiorizarte de las tareas que hace un jardinero y ver si realmente están alineadas con tus gustos.
Este paso es de suma importancia porque implica una introspección que tiene que ver con entender que a partir de este momento esta actividad deja de ser un hobby para pasar a ser un trabajo con la responsabilidad que eso conlleva.
Y aquí debemos definir varios puntos para alinear nuestro interés con nuestro propósito, y entonces definir si vamos a tomar trabajos grandes o pequeños, al aire libre o en el interior, etc.
También vernos en el rol de interpretar los gustos y expectativas de nuestros clientes para esbozarlos en bocetos para que aprueben el diseño, elaborar el presupuesto detallado del trabajo y luego llevarlo a cabo.
Si hay alguno de esos tres pasos en los que debemos mejorar o simplemente no nos complacen, lo ideal es pensar en tercerizar tareas, pero nunca saltar o evitar alguna para lograr que el resultado sea el esperado y lo más controlado posible.
En este sentido, comprender que no trabajamos solos y ver a nuestros proveedores como socios laborales mediante los cuales es posible alcanzar los objetivos es clave para que el negocio sea sostenible y rentable en el tiempo y no haya imprevistos o contratiempos que atenten contra nuestro desempeño.
Segundo paso: Corroborar de contar las habilidades y las herramientas necesarias.
Al tratarse de un oficio, no existe la posibilidad de adquirir calificaciones formales y recibirse de jardinero, por eso la cualidad que marcará la diferencia y nos dejará en evidencia es la experiencia.
Y es que solo a través de la experiencia es que se adquieren los conocimientos y se mejoran los métodos para realizar todas las tareas que requiere este negocio, desde el cuidado de las plantas a la creatividad y el buen trato con las personas.
Sin dudas son necesarias:
- Manejar con fluidez las habilidades en el área de la comunicación y en las relaciones interpersonales.
- Ser muy hábil planificando, diseñando y organizando. Estás habilidades te harán sobresalir del resto.
- Poseer gran experiencia en el tema y mantenerse siempre vigente aprendiendo constantemente.
- Ser bueno con los números, aunque hablemos de jardinería debemos entender que tenemos que pasar presupuestos, comprar insumos, buscar los momentos económicos más propicios, etc.
- Ser flexibles y no dejarnos llevar por el hartazgo o el fastidio de lidiar con clientes que resultan cambiantes, prepotentes o simplemente no toman en cuenta nuestras recomendaciones. Antes que perder los estribos siempre existe la posibilidad de abandonar el proyecto.
- Contar con habilidades básicas administración y gestión para poder proyectar a mediano y largo plazo.
- Contar con un variado y correcto arsenal de herramientas aptas para esta actividad, ya sea un wiro eléctrico, palas de distintos tamaños, guantes, etc. Eso definirá el tipo de jardinería que quieras desarrollar.
Tercer paso: No desestimar los requisitos legales.
Aunque se goce de cierta informalidad y sea un trabajo que nos de la libertad de acción en muchos aspectos, no debemos olvidar que sigue siendo un trabajo y como tal tiene obligaciones que hay que asumir y cumplir.
Abrir una cuenta bancaria que sea comercial
Lo ideal es ser titular de una cuenta específica para empresas pequeñas y así tener una administración económica específica para nuestro negocio y separada de la personal.
De esta forma, podremos utilizar la cuenta para solicitar permisos o licencias, para pagar seguros o impuestos, etc. Ordenando nuestros recursos e inversiones.
Elegir la estructura legal con la que queramos operar
Aunque nos pueda sonar un tema ajeno al rubro, lo cierto es que al planificar el negocio se debe definir si seremos dueños únicos o si formaremos una sociedad, este punto determinará muchas acciones siguientes ya que lo que decidamos en esta instancia tendrá repercusiones futuras en la forma de facturación, el tipo de cuenta bancaria, las cargas impositivas, etc.