Esto es lo que diferencia a un jugador profesional de un novato en el póker
En cualquier ámbito hay diferencias marcadas entre los que se inician en algunas actividades y quienes las han hecho su profesión. Según un estudio reciente, la práctica y el conocimiento acumulado en una disciplina pueden llegar a influir hasta en un 60% en el rendimiento de las personas si se compara con un principiante o novato. El póker, por supuesto, no es una excepción.
Esta disciplina, más que un simple pasatiempo, se compone de una "batalla" de estrategias, controles emocionales y adaptabilidad a diferentes situaciones. Y estas tres aristas, en un jugador novato, pueden llegar a generar un desconcierto que lejos está de preocupar a un profesional que se enfoca en entender las lógicas de cada situación.
Veamos algunos aspectos fundamentales que distinguen a los jugadores de élite de los que acaban de comenzar en el juego.
1. Entender todo y no sólo memorizar jugadas específicas
En el póker no hay dos situaciones iguales y ni qué hablar si llegamos a avanzar en una partida, porque conforme van saliendo cartas comunitarias, las posibilidades se expanden hasta el infinito. Un novato trata de estudiar el póker de memoria, y eso de memorizar de forma independiente cada una de las posibles jugadas es imposible.
Un jugador profesional no tiene en su memoria cada uno de los posibles movimientos simplemente porque sabe que no se va a enfrentar a una situación igual; puede haber condiciones parecidas, pero nunca igual. A esto, el experto lo sabe y lo aprovecha.
Los novatos piensan que simplemente con estudiar cada jugada pueden ser profesionales, pero esto llevaría toda la vida, porque las posibilidades en el póker son infinitas. Lo que hacen los profesionales es aprender de forma independiente cada tipo de situación y ante cada situación reaccionan con base en su experiencia pasada, pero nadie es capaz de almacenar toda la información en su cabeza.
Para llegar a ser un jugador profesional y tener la oportunidad de vivir de ello, es necesario invertir un gran número de horas tanto en el juego como en el estudio. En el camino para comprender cómo jugar al póker de manera profesional, es muy diferente si los jugadores novatos se enfocan en técnicas de memorización en lugar de ir por la estrategia bien pensada para luego hacer sus movimientos. Como en otros juegos similares, como los que usan la baraja española, el póker interpela a los jugadores en la necesidad de una combinación precisa de experiencia y capacidad de análisis.
2. Distinta adaptación al tipo de rival
Como no hay dos jugadas iguales, no hay dos rivales iguales. Incluso aunque se haya jugado antes con la misma persona, las condiciones varían, son otras. Porque el torneo es diferente, porque las cartas son otras, porque lo que hay apostado es distinto. Los profesionales, a diferencia de los novatos, saben que algo que sirvió una vez antes con un rival, no necesariamente servirá con otro.
Los profesionales se hacen preguntas inteligentes a sí mismos en cada situación de juego y no tratan de recordar qué hicieron la vez anterior con rivales similares. Se adaptan a cada jugador al que enfrentaron antes y resuelven. Una vez que analizan esto, una vez que obtienen ese tipo de información, deciden qué es lo que los beneficia o qué puede perjudicarlos según la mano que tienen. Aprenden a razonar, y eso se logra con el tiempo, con la experiencia que los novatos no tienen. Los profesionales llegan a saber qué mano tienen sus rivales a partir de haber tomado una serie de decisiones correctas encadenadas una detrás de la otra y conforme a lo que han ido aprendiendo del rival en la misma partida.
3. Los expertos controlan sus emociones y deciden con lógica
Los que juegan desde hace tiempo sostienen una situación de calma en cada partida, basan sus decisiones en esa tranquilidad y en aplicar la lógica en cada movimiento, más allá de lo que haya pasado en manos previas.
Los novatos, por el contrario, pueden perder la calma rápidamente o son impulsivos porque temen perder una mano importante. La psicología es clave en todos los deportes y acaba siendo lo que distingue a un tipo de jugador de otro. Hay que saber que la lógica que gobierna la situación y las dudas que se tienen se pueden resolver simplemente aplicando la lógica aprendida. Más allá de los esquemas y de intentar aplicar esa esquematización en cada juego, los novatos deben abocarse a dirigir sus estudios hacia analizar la situación desde una perspectiva amplia, más allá del detalle de cada mano en particular.
Así es como se sabe exactamente con qué hay que apostar, qué hay que chequear, si hay más o menos posibilidades. Obviamente, con el tiempo y el estudio, los jugadores novatos se van haciendo una idea general, van creando sus propias simplificaciones, porque de eso se trata, de simplificar el juego. Y eso nos lleva a la próxima diferencia.
4. Los profesionales usan estrategias simplificadas
Los jugadores profesionales no se complican la vida, todo lo contrario; usan estrategias que están simplificadas y las simplificaciones a las que llegan las hacen de manera que no les cuesta más que tiempo de análisis y estudio, no dinero. La idea es que sus rivales no se den cuenta, aunque sean jugadores de superelite. Por supuesto, hay caídas, los profesionales también pierden, pero lo importante es que, como saben que van a perder, no se desaniman y siguen adelante.
Los novatos, para pasar a ser profesionales, deben aprender de esas situaciones porque nadie juega perfecto, pero la clave está en aprender lo máximo posible de una situación y luego simplificar de ella una experiencia de tal manera que se convierta en una estrategia.
Al final, los profesionales son simples ejecutores de estrategias aprendidas de simplificar manos perdidas.