Trabajó dos años en bar y por Covid-19 lo 'mandaron' a la calle
Por: Octavio Fabela
TIJUANA.- La pandemia por Covid-19 obligó a que por primera vez en casi un siglo, la vida nocturna de la Zona Norte se detuviera. Las recomendaciones sanitarias obligaron a que los bares y cabarets de esa emblemática zona de la ciudad permanecieran cerrados y quienes los atendían están sin empleo y pocos son los que gozan del respaldo económico de las empresas. Esas personas están solas a su suerte.
Tal es el caso de Don Roberto Torres quien durante dos años todas las noches atendía a los parroquianos en un bar del célebre callejón Coahuila. Por su trabajo, el señor Torres percibía un pago mínimo diariamente, lo fuerte de sus ingresos provenía de las propinas que le entregaba la clientela.
La situación de Don Roberto es muy lejana a la que pregona el discurso oficial. Aunque religiosamente trabajaba todas las noches el mesero era un asalariado sin mayor beneficio por parte de su empleador que el de la paga diaria, dinero que recibía sin que mediara documento de por medio.
Esta es una constante en ese tipo de negocios en los que "cada quién ve para su santo"; Don Roberto al igual que otros meseros, cantineros, afanadores e incluso las mujeres que ofrecían "la variedad" o acompañaban a la clientela están sin la posibilidad de generar ingresos que les permitan cubrir sus necesidades básicas.
A Roberto lo desalojaron de la habitación en la que se hospedaba y no tiene dónde dormir, asearse ni que comer. Si situación está al límite y por eso lanzó un llamado de ayuda. No sabe qué hacer y malcome de lo que le comparten sus compañeros de desgracia.
Generalmente se encuentra en la Zona Norte de Tijuana, y dadas sus condiciones actuales, no tiene un teléfono al que quienes deseen apoyarlo pueda comunicarse con él.