Columnas

Medio Oriente al borde del precipicio

La situación en el Medio Oriente se pone al rojo vivo y el conflicto de Gaza parece evolucionar hacia una guerra regional.
Bombardeos en la Franja de Gaza Captura de video
Manuel Valenzuela 15-04-2024

Manuel Valenzuela V.

Ayer domingo el mundo amaneció al borde del precipicio cuando nos enteramos de que la madrugada del sábado el gobierno iraní lanzó unos 350 misiles y drones sobre territorio israelí. Por televisión pudimos ver como se iluminaban los cielos de Jerusalén y otras ciudades israelíes con los misiles y drones que penetraron el espacio aéreo y alcanzaron las ciudades donde, según se informa, fueron en su mayoría interceptados por la defensa antiaérea israelí ayudados por las fuerzas militares establecidas en la región de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Jordania, por lo que no ocasionaron grandes daños. 

Con esta acción, la situación en el Medio Oriente se pone al rojo vivo y el conflicto de Gaza parece evolucionar hacia una guerra regional que, de confirmarse, puede traer enormes consecuencias no solo para la región, sino también para la paz en el mundo y, desde luego, para la economía global. 

Al momento de escribir esta nota aún no sabemos la respuesta de Israel a esta agresión de Irán, pero lo más probable es que esta acción no se quede sin respuesta. El gobierno iraní inmediatamente después de lanzar el ataque, incluso antes de que los drones y misiles penetraran en el espacio aéreo israelí, señalaron que la acción había terminado y que fue en respuesta al ataque a su embajada en Siria, sin embargo, el golpe estaba dado y las posibles consecuencias aún no las sabemos. 

Lo cierto es que, con el ataque de Israel a la embajada iraní en Damasco, parece haberse roto la liga que el gobierno de Benjamín Netanyahu venía estirando demasiado con las barbaridades cometidas por su ejército contra la población palestina en la Franja de Gaza. Ahora el camino parece estar abierto para una regionalización del conflicto que, por lo pronto, podría amenazar el abastecimiento de petróleo del mundo y trastocar la economía.

El contexto en el que este acontecimiento se produjo es especialmente complicado: Rusia y China en alianza abiertamente están retando el liderazgo de Estados Unidos y han extendido sus lazos y relaciones con países de diversas regiones del mundo, especialmente con Irán, y con los países del llamado sur global; el liderazgo radical de Benjamín Netanyahu ha arrastrado a Estados Unidos a una situación en extremo delicada y, por si algo hiciera falta, la coyuntura electoral en el país del norte ha debilitado la figura y el liderazgo de Joe Biden.

  El domingo por la tarde, mientras escribo esta nota, la cadena CNN de EU informa que EU ha informado a Israel que no respaldará un ataque de respuesta a territorio iraní y que se inclina por una respuesta en el terreno diplomático y con sanciones de tipo económico. Sin embargo, el ala dura de Israel y sectores del Partido Republicano argumentan que una agresión como esta no se puede quedar sin respuesta en el terreno militar y que la misma debe ser al menos de la magnitud de la que Irán perpetró.

Hay otros actores involucrados en lo que pueda suceder durante la semana. La Unión Europea, ha mantenido una posición moderada y de exigencia a Israel para que haya un cese al fuego en la Franja de Gaza, se negocie un intercambio de rehenes y se busque una solución definitiva al conflicto palestino-israelí a través del reconocimiento de la ONU de los dos estados. Rusia claramente está del lado de Irán, aunque no es claro que desee involucrarse directamente en un conflicto regional en Medio Oriente. China se inclina también del lado iraní, pero no desea que haya un conflicto regional que desestabilice la economía mundial, por lo que es de esperarse una posición de moderación, al menos en el corto plazo.

  Por otro lado, las potencias regionales de la zona, como Arabia Saudita, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, es de esperarse que también empujen por la moderación y por la solución pacífica a través de forzar a Israel a aceptar la solución del reconocimiento a los dos Estados. 

El problema es que Israel, especialmente el grupo que rodea a Netanyahu difícilmente aceptará quedarse con el golpe y es posible que responda militarmente con o sin el permiso de los Estados Unidos. Si esto sucede de esta manera, la generalización del conflicto será inevitable y el mundo entrará en una situación muy complicada con implicaciones directas en la estabilidad económica y un nuevo repunte inflacionario en la economía global.

Un punto clave en lo que suceda en los próximos días es ver si los Estados Unidos pueden dar una respuesta unificada bipartidista al conflicto, pero eso no parece fácil dado el proceso electoral en marcha y la posibilidad de que Donald Trump cierre filas con el ala dura de Netanyahu y se enfrente a Biden con el fin de debilitarlo. Hasta este momento, Trump no ha emitido declaración alguna al respecto.

Finalmente, ¿cuáles podrían ser las posibles implicaciones para México? Es temprano para saberlo, pero de generalizarse el conflicto, podríamos tener un desabasto de petróleo en el mundo, lo que elevaría de nuevo los precios de los energéticos y presionaría nuevamente a la inflación. Este escenario traería altos niveles de incertidumbre y los fondos de inversión se refugiarían en el dólar o los metales buscando seguridad más que altos rendimientos, lo que muy probablemente debilitaría al peso frente al dólar y amenazaría la estabilidad financiera del país.

Hay que seguir de cerca lo que suceda en la semana para tener más elementos para saber lo que podemos esperar tanto para México como para el mundo.