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¿Qué nos dice la FAO del precio del trigo?

Baste revisar cómo se comporta su producción, inventarios, precios, exportaciones para establecer pronósticos y futuras cosechas.
Granos de trigo Pexels

Germán Lohr Granich

La FAO, que es la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, de manera recurrente publica informes mensuales y trimestrales sobre el mercado mundial de los cereales por países e incluso regiones.

Recientemente publicó el informe "Perspectivas de cosechas y situación alimentaria", que nos da idea de cómo se comporta la oferta y demanda de granos en el mundo.

Conviene siempre para una buena toma de decisiones estar al pendiente de estos pronósticos, sobre todo para los productores de granos del noroeste del país, cuyos precios oscilan de acuerdo a la oferta y la demanda.

Caso específico de Sonora con el asunto del trigo que al igual que el maíz en Sinaloa trae problemas en cuanto al precio de mercado y comercialización del cereal.

Baste revisar cómo se comporta su producción, inventarios, precios, exportaciones para establecer pronósticos y futuras cosechas.

Los mayores productores de trigo en el mundo son 5 que además concentran la población mundial.

Estamos hablando de China, La India, Indonesia y Pakistán como grandes productores y consumidores que no necesariamente grandes exportadores.

En el 2022, Rusia se convirtió en el primer exportador de trigo al vender más de 43 millones de toneladas seguido por la Unión Europea con 36.5 millones, Australia con 28.5 millones y en menor medida por Canadá y Ucrania.

Ahora bien, el pronóstico de la FAO para el presente ciclo agrícola asciende a 800 millones de toneladas, cifra récord, a pesar que el comportamiento del cereal en los últimos seis años ha venido creciendo de manera sostenible y exitosa.

Solo el problema de la guerra de Rusia y Ucrania y un poco la pandemia puso patas arriba los precios y las cosechas, pero se actuó rápido y se lograron acuerdos importantes de tal manera que la inflación tan alta en energéticos y alimentos viene cayendo de manera consistente.

En el caso mexicano la producción de trigo ha estado estancada en los últimos 10 años, el 2012 cerró en 3.3 millones de toneladas y el año pasado en 3.5 millones donde la mitad se produce en Sonora.

Dicha producción resulta insuficiente ya que estamos importando entre el 60 y a veces 70% del grano para cubrir nuestro mercado interno, algo así como 4 millones de toneladas provenientes de Estados Unidos, Canadá, Argentina, Rusia, etc.

Recordemos que producimos trigos cristalinos usados para pastas, de los cuales somos excedentarios, no así, en los harineros para el pan, que somos importadores.

El punto actual es que la producción de trigo y otros cereales se ha vuelto cada vez más competida, exigente e incierta para el pequeño productor y los apoyos del gobierno más raquíticos, por no decir nulos.

Variables en juego son muchas: falta de mayores rendimientos por hectárea, enfermedades, sequía, ausencia de políticas agrícolas que generen certidumbre, altos costos de semillas y fertilizantes, escaso y caro crédito, caída de precios que nos juegan malas pasadas.

Adicionalmente se batalla con la comercialización del cereal y las negociaciones con los industriales, no se diga con los subsidios si los hay.

En fin, un problema recurrente con un ciclo nuevo con bajos precios internacionales y un tipo de cambio adverso al productor, coctel que trae de cabeza al agricultor que no halla la puerta con sus gastos y caída de la rentabilidad.

Valdría la pena poner en blanco y negro los pros y contras para conocer más a fondo cómo solventar este problema añejo, sobre todo del precio final, ya que como reza el refrán, hay veces que el pato nada y hay veces que ni agua bebe, pero la comida sigue siendo prioridad humana.

HE DIXI

 

 

 

 

 

 

 

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