La bolsita de amor
Por @chefjuanangel
-Ya llegué, Eleuteria.
-¡Ay, qué bueno, ya te estaba esperando, Chico! ¿Me trajiste el encargo?
-¡Si, Eleuteria, aquí te traigo el palo!
-¡Pues, apúrate o no te voy a dar la bolsita de amor!
Afuera de la casa de Eleuteria estaba un burro amarrado junto al árbol de pingüica, justo frente a la puerta principal, el pobre asno cargaba un palo seco y torcido que medía más de metro y medio, además de una decena de leños de diferentes tamaños.
-Eleuteria, también te traje un tercio de leña de mezquite para que calientes agua para bañarte- dijo con una mirada coqueta.
El larguirucho y escuálido vaquero estaba perdidamente enamorado de ella, quien le correspondía cada semana entregándole su bolsita de amor.
-¿Qué estás diciendo sinvergüenza?, ¿crees que necesito bañarme?, ¿me estás diciendo "jedionda"?
Aunque se emocionaba cada vez que Chico llegaba con su tronco, trataba de disimularlo para no verse tan urgida.
-¡Qué bonito palo me trajiste!- dijo Eleuteria mientras se acercaba a olerlo.
-Y este sí que es palo de Brasil.
Se trataba de uno que había sido escogido con las características solicitadas por la fémina en cuestión: "Debe ser un palo largo, de árbol de Brasil, que esté grueso, muy seco y torcido".
Una vez que Chico bajaba la leña del burro, la acomodaba debajo del estrado y amorosamente tomaba la mano de su enamorada para propinarle un beso delicado.
-Nos vemos mañana- en cuanto él salía del corral, Eleuteria tomaba una pequeña hacha y cortaba el tronco en pedazos cortos que usaba como ingrediente prinicipal.
Inmediatamente después de terminar de hacer tortillas grandes, volteaba el comal para usarlo como cacerola y aventaba debajo unos trozos de palos de Brasil para que las brazas los hicieran arder.
-En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo- después de santiguar y bendecir el comal, Eleuteria echaba unas bolsas de café verde en grano junto a varios cucharones de azúcar y comenzaba a revolver sin dejar de cantar "Amorcito corazón, yo tengo tentación de un mmjjjmmmm".
Después de varios minutos, cuando aquella mezcla tenía un color parecido al chapopote, la dejaba enfriar en una bandeja y posteriormente la pasaba al molino.
-Todo sea para amarrar a Chico- susurraba la mujer enamorada cuando molía el café a vuelta y vuelta hasta llenar una palangana.
-Ahora sí, la bolsita de amor- todo el café tostado y molido era depositado en una bolsa fabricada por ella misma con trozos de costal de harina y una jareta de listón rojo que ataba con doble moño.
A la mañana siguiente, Chico pasaba puntalmente a las 5 am por su bolsita de amor, misma que llevaba a las milpas para preparar un café de talega al terminar su jornada de trabajo, mientras echaba a volar la imaginación con el amor de su vida.
Antes de que existieran los termos o recipientes térmicos, se les ponía café tostado y molido a los vaqueros en sus morrales de lonche, y antes de que se utilizara la leña de mezquite para darle ese toque sonorense característico, se empleaba leña de Brasil para darle un toque ahumado con notas de canela.
Chef Juan Ángel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.